Clásicos entre los clásicos

La rabia cantaora

  • El Lebrijano, José Menese, Agujetas, Pansequito, Rancapino y Juan Villar encarnan, con su potencia vocal, la última gran camada del cante jondo

En una Bienal dedicada al cante, como al parecer esta XVI edición lo es, no podía faltar una buena representación de esa generación cantaora, la última gran camada del cante jondo, que eclosionó en los años 70 desde las filas del tradicionalismo que entonces tenía la forma que había impuesto Antonio Mairena una década antes. Son esos cantaores que en alguna ocasión he llamado de voces de trueno. La potencia vocal es uno de sus manifiestos caracteres, aunque más que de pura condición física o incluso técnica habría que hablar de una rabia cantaora que coincide con los últimos estertores de la dictadura y el primer cante en libertad después del paréntesis republicano y la larga noche franquista. Son los Lebrijano, Menese, Pansequito, Rancapino, Juan Villar ... generación cuya estética se continúa en las voces de Manuel de Palma, Fernando de la Morena o El Torta.

Por supuesto que, en todos los casos, el espectáculo es su voz y su manera de entender el repertorio tradicional, como digo desde el perfil que impuso el mairenismo en los sesenta, aunque, con la excepciones del Lebrijano y Menese, con una sana influencia caracolera-gaditana tanto en el repertorio como en el virtuosismo rítmico y el espíritu dionisiaco. El espectáculo es su voz, pero se han adaptado a unos tiempos que en buena medida han gestado ellos mismos, y han incluido en sus propuestas, además de la clásica guitarra de acompañamiento, el uso, extendido hoy desde el ámbito de la guitarra, de una instrumentación más barroca. Así, este jueves 16 de septiembre escucharemos en el Teatro Lope de Vega a El Lebrijano acompañado de una orquesta andalusí, o el 8 de octubre en el Teatro Central a Manuel de Paula acompañado de un buen ramillete de intérpretes lebrijanos entre los que destaca el cante y el baile de Miguel Funi. Por su parte, Pansequito presentará los temas de su nuevo disco Un canto a la libertad con la guitarra clásica de Moraíto y el violín de David Moreira. Con todo eso, como dice el cantaor gaditano, recientemente galardonado con el Compás del Cante de la Fundación Cruzcampo, "no puedo dejar de hacer lo mío, lo clásico", es decir, soleares, seguiriyas y tarantos que han marcado una forma de hacer el cante clásico contemporáneo. Será el día 30 de septiembre en el Teatro Central.

El resto de intérpretes mencionados, que, por supuesto, no agotan la nómina de esta generación de voces de trueno, comparecerá en propuestas compartidas y bajo el formato tradicional de festivales veraniegos, esos que los convirtieron en estrellas, es decir, recitales de 30 ó 40 minutos con guitarra clásica. Será este viernes, 17 de septiembre, en el Lope de Vega en el caso de José Menese y, un día después y en el mismo escenario, turno para los jerezanos Fernando de la Morena, El Torta y El Zambo. Ese mismo día, pero en el Hotel Triana, comparecerán Juan Villar, Rancapino, Mariana Cornejo y Nano de Jerez.

Al margen de esta clasificación queda una personalidad tan excepcional como la de Manuel Agujetas. Es sin duda, en esta generación, el cantaor que más rabia expresa en su cante. Pero no se trata de una rabia generacional, pujante, basada en el deseo de expresarse que provocaba la libertad recién adquirida o en la potencia y sensualidad de su voz. Es una rabia antigua, arcaizante, casi mineral. "La rabia de los gitanos", que diría un castizo, un grito telúrico en el que se identifica todo aquel que alguna vez haya sido perseguido, marginado, excluido. De ahí la capacidad de Manuel Agujetas, más allá de la técnica, más allá de la carencia de belleza de su voz, para conectar con públicos de todas las latitudes y edades. Agujetas sigue siendo un mito, un héroe raro y pueril. Lo seguirá siendo mientras haya exclusión, mientras haya seres humanos. De ahí que su repertorio tienda al minimalismo emocional: seguiriyas, martinetes, soleá por bulerías... y deje usted de contar. La rabia pura, el puro dolor, el grito esencial, la fiereza del que se sabe digno de compasión. Será el próximo viernes, 17 de septiembre y compartiendo cartel con Menese, en el Teatro Lope de Vega. No se lo pierda.

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