La seducción habita aquí

  • Rosario Toledo, José Valencia y Dani Méndez estrenan 'Aleluya erótica' en el Central.

En una entrevista radiofónica en 1935, Lorca contestaba a la pregunta de cuál era la obra que más le gustaba de todas las que había escrito: "Es una obra pequeña que por su lirismo verdadero ninguna compañía profesional se atreve a estrenar. Los amores de don Perlimpín con Belisa en su jardín". Con el tiempo, la pieza ha conocido numerosas versiones, pero ninguna en el ámbito de la danza. Fiel al espíritu investigador con el que ha querido impregnar algunos de los ciclos que componen el cartel de la Bienal, especialmente el de Literatura hablada, Rosalía Gómez encargó esta obra al Centro TNT, ese laboratorio de ideas escénicas que dirige Ricardo Iniesta y que en los últimos años ha legado interesantísimos proyectos como el de La casa de Bernarda Alba, interpretado por las gitanas del Vacie y dirigido por Pepa Gamboa. De nuevo se visita al poeta de Granada, pero ahora desde la sensibilidad flamenca -tan versátil siempre- para contar la historia de una joven que se casa con un anciano por interés.

La coreógrafa Juana Casado, bailarina que fue de la compañía de Antonio Gades durante más de una década -"un trabajo crucial en su carrera"- ha sido la responsable de dirigir este proyecto en el que se han embarcado la bailaora gaditana Rosario Toledo, que presta su físico y sensualidad a Belisa y José Valencia, cantaor excelso tocado por la gracia que aquí se mete en la piel de un viejo enamorado. El talentoso Dani Méndez -Dani de Morón- es, junto con Valencia, el responsable del apartado musical, y encargado, por tanto, de bucear en el texto lorquiano para llevarlas al idioma jondo.

Por granaínas, taranta, alegrías, martinete, farruca, tanguillos, soleás y bulerías se cantará este Lorca que bailará Rosario Toledo esta noche -a las 21:00 en el Central- dejando de ser Rosario Toledo para ser la mujer que creó el autor de Yerma. "Hemos hecho un trabajo interpretativo enorme y no ha sido fácil despojarme de mi yo para ser Belisa, esa mujer que cree que lo controla todo y al final termina perdida, desquiciada", comenta la intérprete, una todoterreno de la danza que impulsó su carrera a partir de que en 1998 ganara el Concurso Nacional de Córdoba e ingresara en la compañía de Mario Maya.

Enfrente seducirá y rehuirá a la vez, ayudada por el mágico uso de la luz de Dominique You, a José Valencia que dejará de ser ese arrollador cantaor de Lebrija para sentir -"y andar", apunta- como el añoso don Perlimplín. "Ha sido toda una experiencia dar vida a un personaje y no salir del escenario en ningún momento. Yo estoy acostumbrado a cantar al baile pero interpretar, es otra cosa", explica quien, con todo, ya se ha iniciado en las tareas actorales de la mano del coreógrafo Joaquín Grilo, que esta semana lo ha vestido -¿o desvestido?- de marinero naufragado en La mar de flamenco. "Entiendo ahora la capacidad que tiene una persona de interpretar otras vidas. Ha sido una experiencia inolvidable, gratificante y que me ha servido para dominar el espacio", resumió el cantaor que el próximo miércoles 26 presentará los temas de su disco, Sólo flamenco, en el claustro de Santa Clara.

Y hay aún un tercer puntal en la historia, Dani Méndez, aquí ese amor soñado por Belisa que aparece en escena a oscuras prácticamente. "Si le preguntas a un flamenco, te dirá que siempre prefiere estar en la sombra... y como espectador, desde mi sitio, es alucinante ver cómo José y Rosario dejan de ser ellos", opina sobre la implicación tan enorme de los intérpretes en la historia.

Una historia, el Aleluya erótico, salpicada de letras y ritmos cuyo repertorio se detiene en dos temas a modo de tributo: el Amor, amor, que incluyera Mario Maya en ese célebre Amargo y el sobrecogedor Vals vienés, del añorado Enrique Morente versionando a Leonard Cohen. Motivos más que suficientes para que el aficionado flamenco se deje seducir, una vez más, por la inagotable poesía de Lorca.

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