Míchel, a conjurar Riazor

  • El madrileño no conoce la derrota en sus tres visitas a La Coruña, en contraste con el Sevilla, que presenta el peor registro de victorias, sólo cinco, en un campo histórico, y el cuarto peor porcentaje

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La última vez que ganó el Sevilla en Riazor estaba sentado en el banquillo Manolo Jiménez y Kanoute tuvo que salir al rescate tras la expulsión de Maresca. Fue una fría noche de enero de 2009 y el técnico de Arahal sacó tras el descanso al portentoso jugador franco-malí para que levantara el 1-0 en contra con uno menos. Fue la quinta vez que el Sevilla ganaba (1-3) en La Coruña, un lugar poco propicio para los nervionenses. En realidad, el Sevilla presenta allí el peor registro de victorias en un campo histórico. De los doce equipos de la clasificación histórica que militan este año en Primera División, ninguno perdió menos partidos que el Deportivo ante su gente frente al Sevilla, incluidos Barcelona y Real Madrid. Son las meigas que debe conjurar el lunes Míchel, quien, en cambio, en sus escasas tres visitas al coqueto estadio coruñés cosechó dos empates y un triunfo, con Manu del Moral como coprotagonista de este exitoso periplo gallego.

Riazor es uno de los estadios más hostiles para los sevillistas, al menos en cuanto a lo estrictamente deportivo. De las 36 visitas de los blancos al histórico Coruña en Primera División, 24 ocasiones sonrieron los locales, por 7 empates y las referidas 5 victorias visitantes (70 goles en contra y 34, menos de la mitad, a favor). Sólo el Camp Nou (6 victorias) el Bernabéu (8) y San Sebastián (8) presentan peores porcentajes, como se aprecia en el cuadro adjunto. El regreso a la división de honor del equipo blanquiazul despierta los viejos fantasmas gallegos, aunque ahí está Míchel para exorcizarlos.

El entrenador madrileño está concienciando a sus futbolistas de la importancia de darles continuidad al juego y la intensidad mostrados ante el Real Madrid. Es más, su ayudante y ex jugador del Deportivo Víctor, ha avisado del peligro que presenta Riazor en un estado de euforia tras el ascenso a Primera. "En Riazor el ambiente que se vive entre afición y equipo es muy especial y la hinchada puede contagiar al equipo en cualquier situación adversa", dijo el jueves. La hinchada blanquiazul está volcada con el equipo de José Luis Oltra y eso será otro factor a tener en cuenta.

Yendo al detalle, el Sevilla del siglo XXI empezó viendo al Deportivo como una bestia negra para ir corrigiendo esta realidad. Juande Ramos ya frenó la habitual sangría junto a la playa de Orzán en la campaña 05-06, con un empate a cero. Y en la siguiente, la mejor de toda la historia del club, acabó con esa maldición de un plumazo, ganando los cuatro partidos del curso, los dos de Liga más las semifinales de Copa. Pero posteriormente, sólo el referido triunfo de Jiménez edulcora los números sevillistas allí. En el último precedente, el Sevilla de Gregorio Manzano se dejó empatar casi al final después de remontar un 2-0 en contra pese a jugar con diez por la expulsión de Palop. Desde luego, en Riazor no se suelen dar partidos aburridos.

Míchel, al contrario que el Sevilla, puede presumir de no haber perdido allí como entrenador, aunque como jugador sí conoce la derrota con el Real Madrid. En La Coruña busca su primer triunfo fuera, tras los empates en Granada y Vallecas, para confirmar que lo del Madrid no fue una gesta puntual.

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