Londres resta importancia al decreto que protege las aguas que rodean Gibraltar

  • El Reino Unido dice que la medida tomada por el Gobierno español no afecta a la "soberanía británica"

El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, se reunió ayer en Londres con el ministro británico para Europa, David Lidington, para analizar la decisión de España de incrementar la protección medioambiental sobre las aguas que rodean al Peñón. Lidington mostró el apoyo del Reino Unido a la Roca y aseguró que la medida aprobada por el Gobierno español no afectará a la "soberanía británica".

En la reunión se abordaron numerosos asuntos que afectan a la colonia, si bien se hizo especial hincapié en el decreto que declara el Lugar de Importancia Comunitario (LIC) Estrecho Oriental como Zona de Especial Conservación (ZEC). Esto se traduce en que España pondrá en marcha un plan de gestión sobre las aguas del LIC Estrecho Oriental -que abarca 23.641 hectáreas y que se superpone al LIC británico- para adoptar medidas que eviten prácticas como los vertidos, trasvase de combustible de un barco a otro (bunkering), los rellenos para ganar terreno al mar o la utilización de ciertas artes de pesca.

El Ejecutivo de Picardo criticó ayer la adopción de dicha medida ya que afecta a "aguas territoriales" de la colonia británica. Asimismo, tachó dicho acto de "inaceptable" y así se lo trasladó al ministro británico para Europa.

Lidington, por su parte, fue claro en su apoyo a Gibraltar. Así, recalcó la "soberanía británica" sobre dichas aguas -algo que no reconoce España- y aseguró que el real decreto aprobado por el Consejo de Ministros español "no afectará a la soberanía británica" sobre las mismas.

Los gobiernos británico y gibraltareño se comprometieron a continuar trabajando juntos en defensa de los intereses de la Roca, incluyendo nuevos recursos sobre la designación del LIC español que envuelve al británico en torno al Peñón; después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea rechazara la semana pasada el recurso del Reino Unido contra éste y avalara por tanto la legitimidad del mismo defendido por España. Los británicos alegaron que se debió a un defecto de forma y que no se entró a debatir el fondo. Picardo y Lidington también se ratificaron en su firme rechazo a lo que denominan "incursiones" de embarcaciones españolas en la zona.

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