Andalucía

El malagueño Bernaldo de Quirós, favorito para la presidencia del TSJA

  • El magistrado destaca en el proceso abierto en la Comisión de Calificación del CGPJ para sustituir a Augusto Méndez de Lugo al frente del Alto Tribunal andaluz

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La Comisión de Calificación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), presidida por el vocal granadino Manuel Torres Vela, entrevistó ayer a los cinco candidatos a presidir el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) a partir de julio. Durante unos 45 minutos, Francisco Javier Arroyo Fiestas, presidente de la Audiencia Provincial de Málaga y miembro de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM); Joaquín García Bernaldo de Quirós, presidente de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJA y miembro de la Asociación Francisco de Vitoria (FdV); Lorenzo del Río Fernández, presidente de la Audiencia Provincial de Cádiz e integrante también de la FdV; Juan Ruiz-Rico Ruiz-Morón, presidente de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería y tercer vitorino [así se conoce coloquialmente en ambientes judiciales a los miembros de la Asociación Francisco de Vitoria] en liza, y Rafael Toledano Cantero, magistrado de la Sala de lo Contencioso del TSJA y no asociado, defendieron sus respectivos programas con poca expectación de medios y público.

En los próximos días, la Comisión de Calificación elevará su propuesta al Pleno del CGPJ, que elegirá al sustituto de Augusto Méndez de Lugo en la sesión plenaria de junio o julio.

Fuentes del Poder Judicial apuntaron que, normalmente, la Comisión de Calificación presenta una terna, aunque no descartaron que sólo sea elevado uno de los cinco. Joaquín García Bernaldo de Quirós, Lorenzo del Río y Juan Ruiz-Rico son los que cotizan al alza, ya que Francisco Arroyo, perteneciente a la asociación mayoritaria, puede quedar descartado en el "pasteleo responsable", tal como lo define un veterano periodista, que se practica en este tipo de nombramientos en el seno del CGPJ si la APM logra la presidencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV). El quinto en discordia, Rafael Toledano, tiene poco respaldo político.

Joaquín García Bernaldo de Quirós, que intervino en segundo lugar, se ganó al tribunal con una exposición en la que sacó a relucir su perfil de buen gestor. El actual presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo del TSJA, con sede en Málaga, arrancó subrayando que el TSJA era una "parte esencial" de la prestación del servicio de justicia en Andalucía, pero destacó también su importancia en la conformación del Derecho Autonómico. A partir de ahí, García Bernaldo de Quirós asoció su proyecto para presidir el TSJA a términos que repitió con insistencia: eficacia, eficiencia, ahorro y mecanismos de mejora de gestión. Para demostrar que lo suyo no eran palabras en estos tiempos de crisis, puso sobre la mesa el plan de eficacia que había puesto en práctica en el tribunal malagueño. Gracias a él, según relató, nueve magistrados realizaron en un trimestre auditado el trabajo de 17. Se mostró convencido que esta iniciativa era trasplantable en los juzgados de lo Contencioso unipersonales.

Antes que García Bernaldo de Quirós compareció Francisco Javier Arroyo. El presidente de la Audiencia de Málaga defendió la comunicación interna y externa y una descentralización de los gabinetes de comunicación, con despachos también en Sevilla y Málaga, y presentó su programa como proyecto "no inmutable". Asimismo, Arroyo apostó por impulsar la mediación externa, que posibilitaría que los jueces se ocuparan de los asuntos verdaderamente trascendentes, y por la contratación de profesores de Derecho como jueces auxiliares. Y abogó por una mayor relación jurídica con los países del Norte de África y por "abrir espacios de diálogo" con la Junta de Andalucía.

Lorenzo del Río sacó a relucir el perfil más político de los cinco candidatos. El presidente de la Audiencia Provincial de Cádiz insistió en que su proyecto estaba basado "en las personas", y adelantó que, en caso de salir elegido, formaría grupos de trabajo con "personas representativas". Del Río se mostró a favor de fomentar "la comunicación, la participación y la democracia interna, y dijo que era "fundamental" romper la imagen corporativa que se tiene de los jueces.

El turno de tarde arrancó con Juan Ruiz-Rico, el tercer vitorino que compareció ante la Comisión de Calificación. Este veterano magistrado almeriense leyó su intervención y se quedó sin tiempo para detallar su proyecto. Quizás empleó demasiados minutos en informar sobre su dilatando cirrículum de sobra conocido, y tuvo que terminar su exposición programática, basada en la experiencia y en su profunda convicción en la Justicia, de forma algo atropellada. En cualquier caso, abogó por una Administración de Justicia más ágil, más eficaz y con más calidad. En el turno de preguntas, Ruiz-Rico se puso algo nervioso, sobre todo cuando le preguntó la vocal progresista Margarita Robles -un miura ante un vitorino, dijo alguien-. Comentó que "la gente joven [jueces] está más separada de los órganos de gobierno" que la gente mayor, y dijo que la opinión de los andaluces sobre la Justicia "no es muy buena" por desconocimiento. El magistrado insistió en la necesidad de modernizar el lenguaje jurídico. "El ciudadano no se entera", sentenció.

Esta comparecencia la cerró Rafael Toledano, que, igual que su compañero García Bernaldo de Quirós en el tribunal malagueño, centró una parte de su intervención en defender la necesidad de lograr el máximo de eficacia en estos tiempos de crisis. A contramano de los otros comparecientes, que apostaron por la Oficina Judicial como prioridad y sin elevar ninguna crítica significativa, este magistrado malagueño puso más énfasis en la necesidad de reformar la Ley de Planta Judicial por la dispersión de juzgados existente.

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