'Otakus' donde hubo samuráis

  • Dos jóvenes empresarias de Mairena del Aljarafe son las responsables de Konechi, una tienda 'on-line' de productos relacionados con la cultura asiática del manga y el anime: disfraces, accesorios o decoración.

Corría el siglo XVII y un reputado samurái visitaba la ribera del Guadalquivir. Hasekura Tsunenaga, así llamado el nipón, expedicionaba rumbo a Occidente para establecer vínculos comerciales. Y el guerrero del sol naciente y sus leales súbditos dejaron descendencia en Coria del Río. Apellidos impronunciables tomaron como apelativo común el nombre del país de procedencia del emisario de ojos rasgados; un Japón que, siglos después, y a pesar de las desgracias naturales que lo han asolado, se alza como potencia económica mundial.

Una misma tierra presume de amplias raíces culturales, que exporta de forma creciente por todos los confines del planeta. Más de una decena de miles de kilómetros separan Tokio de Mairena del Aljarafe, urbe vecina de la referida Coria. Y hogar de dos jóvenes que tienen como mayor afición el germen de un creciente desarrollo empresarial.

Paola Martín y Patricia Pavón son las propietarias de Konechi, una tienda on-line de mercadotecnia relacionada con todo lo que huela a cultura oriental, orientada -valga la redundancia-, al manga y anime en todas y cada una de sus múltiples extensiones. La afición por estos gustos asiáticos era común en estas compañeras de pupitre escolar, amigas desde la infancia, que un buen día de 2002 decidieron emigrar hasta Tarragona, donde trabajaron en el parque de atracciones de Port Aventura. "En el Salón del Manga de Barcelona tuvimos nuestra primera toma de contacto con este sector; quedamos tan fascinadas con el ambiente que, desde entonces, no nos hemos desvinculado del mundo otaku".

Neófitos de la jerga exportada del país del sol naciente fruncirán el ceño ante la última expresión de la empresaria mairenera. Se entiende por otakus a aquellos aficionados a la animación, informática y cultura japonesa. Público potencial de consumo de los productos que, desde 2003, elaboran disfraces, accesorios y hasta tazas, llaveros o cojines; todos con un diseño original proveniente de estas dos jóvenes.

"Konechi surge en el año 2003 como grupo de cosplay", apunta Patricia, provocando una nueva aclaración: "El cosplay es la caracterización mediante disfraces de personajes manga, anime, de películas, cómics o videojuegos".

Las jóvenes avanzaron en el sector, aprendiendo a coser y a diseñar ropa y complementos cada vez mas complicados y elaborados. Hacia el año 2009 comenzaron a comercializar sus productos mediante una página web (www.tiendakonechi.com) que actualmente registra clientes de toda la península ibérica. La participación previa en numerosos concursos y eventos del ramo, les dio el prestigio necesario para que, desde sus primeros días como empresa, tuvieran una gran aceptación entre su público. Actualmente, Konechi es un firme participante en los numerosos encuentros y ferias, donde presentan una amalgama de productos crecientes en modalidad y calidad.

Es el caso de los kigurumis, otro vocablo oriental que sirve para nombrar a los disfraces de animales. O las orejitas de gato. "Nuestro primer producto y que siempre tiene una gran demanda", señalan al unísono Paola y Patricia. Que aunque, a priori, no son descendientes del mencionado Tsunenaga, sí que se han rendido culturalmente al país donde el sol despierta.

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