La Tarasca en la intimidad es limpia, presumida y cabezona

  • Enrique Cabrera lleva 33 años preparando el desfile de gigantes y cabezudos y es conocido como el 'novio de la Tarasca'.

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"Este año está previsto que lleve una peluca morena, pero si ella no se ve bonica en el último momento, lo mismo sale rubia. Es muy presumida". Enrique Cabrera es conocido como el 'novio de la Tarasca'  y no parece una ensoñación después de escuchar cómo habla de este símbolo de las fiestas del Corpus granadino.

Este funcionario municipal de Cultura lleva 33 años encargándose de la Tarasca, el maniquí femenido que los granadinos conocen popularmente con el nombre del dragón que la sostiene cuando sale por las calles de Granada. "Me hace compañía todo el año en mi taller y llevamos media vida juntos", explica este hombre que se reconoce feliz con su trabajo, especialmente estos días de Corpus, en los que revive los recuerdos de su niñez. "Granaíno de la calle Pescadería", y no dice más. Ese es el motivo más que sobrado para explicar su emoción por los festejos del Corpus. 

Respecto a la Tarasca, de ella habla Enrique como si fuera la mujer de su vida. "Es calladita y no rechista", aunque presumida, porque "tiene que verse bien antes de salir". Un tanto picante en su interior, sobre todo cuando se pone el tanga que le compró el ex concejal José Miguel Castillo Higueras. "Pero tiene varios, vayas a creerte, porque ella es muy limpia", agrega con orgullo.

Cabrera vive hoy un día intenso, enfrascado en la preparación de los personajes de la Pública. La Tarasca saldrá vestida de Pilar Torrecillas y con peinado de Santiago del Río. Según cuenta el 'novio' de la Tarasca, su musa es cabezona y por eso el peluquero ha optado este año por hacerle una peluca a medida.

Pero Enrique Cabrera no solo se encarga de la Tarasca sino de todos los personajes del desfile. De hecho es el que fabrica los cabezudos artesanalmente. Él es el autor de típicos personajes como Chorrohumo o, los más recientes, Don Quijote y Sancho Panza. Todos los años se restauran y se pintan de nuevo, porque en el desfile se dan golpes y se estropean. Ya se han trasladado todas las figuras, esta tarde se hinchan las vejigas y por la noche se viste la gran protagonista, esa callada que cada año tanto da que hablar...

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