Barredo fue profeta en su tierra

  • El asturiano pone su nombre en la cima de los Lagos de Covandonga · Nibali sólo cede 11 segundos con Mosquera

El asturiano Carlos Barredo se apuntó a la leyenda en su tierra con un triunfo en solitario en la decimoquinta etapa de la Vuelta disputada entre Solares y Lagos de Covadonga, en la que el italiano Vincenzo Nibali salió indemne del ataque de Ezequiel Mosquera y mantuvo el maillot rojo de líder.

Asturiano y ganador en los Lagos. Un sueño hecho realidad para Barredo, de 29 años, ovetense de nacimiento y culo mollao, o sea, gijonés, de adopción. Tenía la carta señalada para este día, pero faltaba que saliera. Y salió en un lugar de leyenda, ante sus familiares y amigos. Alzó los brazos en uno de los santuarios del ciclismo español destacado, con un tiempo de 4h.33.09, en una jornada rápida que terminó con una media de 41,1 kilómetros hora.

Barredo, que entró en meta señalando el pecho, donde su padre tiene las cicatrices de la intervención quirúrgica que le salvó la vida, anhela ganar una clásica de las grandes. Ganó la Clásica de San Sebastián en 2009, pero anhela conquistar el Tour de Flandes. Lo podrá intentar la próxima temporada con el maillot del Rabobank, su próximo equipo, pero, pero mientras llega el día, también marcado, puso su nombre en la lista de ganadores en los Lagos, junto a los de Pedro Delgado, Laurent Jalabert, Luis Herrera o Marino Lejarreta, entre otros.

Por detrás, en la batalla entre favoritos, llegó séptimo Ezequiel Mosquera, que atacó a 5,5 kilómetros de la cima con la idea de castigar a Nibali. Se vació el gallego, que subió sin tregua, en su penúltima oportunidad, pero en meta alcanzó pingües beneficios, apenas 10 segundos sobre el italiano y 'Purito' Rodríguez. Ni siquiera pudo disfrutar Mosquera de la propina de la bonificación, pues se colaron entre medias algunos de los protagonistas de la escapada del día: el belga Sijmens (Cofidis) y el eslovaco Martin Velits (Columbia), segundo y tercero respectivamente.

Mientras Barredo coronaba los 12,5 kilómetros de ascenso, con lluvia y niebla, Vincenzo Nibali subía a ritmo detrás de Mosquera, acompañado de Rodríguez y Peter Velits. El 'tiburón de Messina'fue inteligente y no se cebó. Reguló encima de la bici, sufrió en La Huesera, cuando de marcho Mosquera, en las rampas del 15 por ciento. Pero salvó el maillot rojo.

Nibali dio un paso importante en espera de la jornada reina con final en el inédito puerto de Cotobello. Sigue líder con los mismos 4 segundos sobre Purito Rodríguez y 39 respecto a Mosquera, que le recortó 11 segundos, pobre balance en territorio de escaladores. El líder del Liquigas espera la cronometrada de Peñafiel, 46 kilómetros de distancia, como agua de mayo.

Frank Schleck, Carlos Sastre cedieron más de medio minuto y Xavier Tondo fue el gran derrotado de la jornada, ya que cruzó la línea de meta a 1.40 de Vincenzo Nibali. Es quinto en la general a 2.30, muy lejos de la pomada.

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