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Froome, redención en Tierra Santa

  • El Giro arranca en Jerusalén con el británico bajo la sospecha de dopaje

  • Dumoulin, Pinot y Aru, candidatos

Los integrantes de la escuadra española Movistar esperan el momento de la presentación del Giro en Jeresulén. Los integrantes de la escuadra española Movistar esperan el momento de la presentación del Giro en Jeresulén.

Los integrantes de la escuadra española Movistar esperan el momento de la presentación del Giro en Jeresulén. / M.G.

La Ciudad Vieja de Jerusalén ofrece estos días un impresionante telón de fondo: miles de policías, fuerzas de seguridad y guardias privados patrullan las calles del histórico lugar, que hoy será el escenario del inicio del Giro. El prólogo de 9,7 kilómetros marcará la primera aventura de la ronda transalpina fuera de Europa, que se extenderá por varios días con incursiones en el terreno montañoso del país antes de dar el salto a Italia para finalizar el 27 de mayo en Roma, tras siete finales en alto, el Zoncolan entre ellos.

Pero la seguridad no será el único tema en territorio israelí, que ofrecerá interesantes etapas como el recorrido de 167 kilómetros del sábado, entre Haifa y Tel Aviv, y el trayecto a través del desierto hacia el sur, los casi 230 kilómetros de Beersheba hasta la costera Eilat, con el termómetro rozando los 40 grados.

El positivo del británico Christopher Froome en la pasada Vuelta a España también ocupa la atención en la previa de la carrera. El líder del equipo Sky, que busca ganar la prueba por primera vez en su carrera, reiteró su inocencia sobre su supuesto caso de dopaje, cuando en su orina se encontró más del doble de los niveles permitidos de salbutamol.

Casi ocho meses después del control positivo, el británico todavía no pudo explicar las razones del alto nivel de presencia del medicamento que habitualmente se utiliza para combatir el asma, pero tampoco recibió una sanción por parte de Unión Ciclista Internacional (UCI). Hasta que no haya resolución, Froome está habilitado para competir.

"Sé que no hice nada malo", repitió el ciclista antes del inicio de la prueba. "No hay ninguna razón por la que no deba estar aquí", remarcó Froome, que ganó de forma consecutiva el Tour y la Vuelta el año pasado y aspira a ganar por primera vez el Giro, en el que no participa desde 2010, cuando fue descalificado por agarrase a una motocicleta.

Su principal rival será el holandés Tom Dumoulin (Sunweb), defensor del título, aunque en el grupo de candidatos entra también el francés Thibaut Pinot (Groupama FDJ), de 27 años, reciente ganador del Tour de los Alpes. Aunque flojea en las cronos tendrá montaña para plantar sus bazas.

Otra opción es la del ídolo italiano Fabio Aru, de 27 años, al frente del UAE Emirates. El ciclista sardo es un aspirante al podio. Ya fue tercero y segundo (2014 y 2015), ganó la Vuelta 2015 y fue quinto en Tour 2017. Después de dos años flojos quiere volver a la cima. En una segunda fila de candidatos al podio se pueden incluir los nombres del italiano Domenico Pozzovivo (Bahrain) y del colombiano Esteban Chaves, segundo en 2016 y tercero en la Vuelta, un corredor con potencial por demostrar.

El Movistar representará al ciclismo español con un equipo joven dispuesto a buscar un triunfo de etapa y buenos puestos en la general: Rubén Fernández, Víctor de la Parte, Antonio Pedrero, Rafa Valls, Dayer Quintana, Carlos Betancur, Richard Carapaz y Eduardo Sepúlveda.

Una vez más, el Giro ofrece montaña en abundancia y de gran dureza, especialmente la última semana. Así, desde la primera gran subida al Monte Etna, pasando por Montevergine, Gran Sasso, Passo Tre Croci, Zoncolan, Prato Nevoso, Colle delle Finestre (cima Coppi de esta edición del Giro), hasta la última gran ascensión a Cervinia son las principales dificultades montañosas que tendrán que afrontar los ciclistas. Otra clave será la contrarreloj de Trento, de 34,5 kilómetros, sobre un recorrido en el que predomina el llano, propicia para los grandes especialistas.

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