No hay sed de copas

  • Sin opciones El CB Granada, incapaz de derrotar a un Estudiantes que derrocha entrega, complica su pase a la Copa del Rey 40 minutos Los colistas de la Liga ACB dominan el partido de principio a fin

El CB Granada se encargó solito de tirar por tierra muchas de sus opciones de clasificarse para disputar la próxima edición de la Copa del Rey porque hizo el ridículo ante el Estudiantes, colista de la Liga ACB. No sólo se perdió un partido con el que muchos contaban, sino que se hizo por una diferencia que puede hacer mucho daño (y pudo ser peor) en el caso de que el equipo reaccione. Ayer los granadinos empezaron mal, siguieron peor y, por lo menos, terminaron maquillando un poco los guarismos. Eso sí, ofreció un deleite colectivo la sufrida afición estudiantil, que vio cómo su equipo pasó por encima de un conjunto, el visitante, que ya había perdido el partido mediado el tercer cuarto, aunque en el último acto se hizo algo. Ahora, queda el consuelo de que no se puede hacer peor.

El CB Granada salió con la caraja en ataque. Varias pérdidas de balón y la falta de acierto en pista delantera propició que a los tres minutos del encuentro Valdeolmillos tuviera que parar el partido porque los colegiales habían endosado de salida un contundente 10-0. Borchardt inauguró la cuenta visitante cuando casi habían transcurrido cuatro minutos. Los dos equipos intercambiaron parciales de 5-0 hasta que, con el 15-10 Gianella rompió con el guión no escrito y obligó a Velimir Perasovic a solicitar tiempo muerto (15-12, 8'). Por lo menos, antes de finalizar el primer cuarto el CB Granada, muy lastrado por su mal inicio, evitó que los locales empezaran a creérselo demasiado pronto: 20-16. Este trabajo se dejó para después.

En el siguiente acto Valdeolmillos puso a Jasen en pista con la misión de parar a Lorbek, auténtica pesadilla de los granadinos en los primeros diez minutos. El argentino cumplió su misión atrás, pero en ataque los granadinos siguieron con muchos altibajos y demasiado espesos. Valdeolmillos lo intentó, sin acierto, con movimientos en el banquillo, pero todo dependía de momentos de inspiración de alguno de sus pupilos. Faltaba dar continuidad adelante al trabajo que se hacía en la retaguardia ante un rival que luchaba con las escasas armas de las que dispone, entre ellas, una entrega total en defensa. Los visitantes tuvieron opciones de empatar o, incluso, de darle la vueta en el marcador, pero en los dos últimos minutos empezaron un 'concurso' de desprósitos que se tradujo en un duro parcial de 9-2 que dejó el marcador en un preocupante 36-27. En los primeros 20 minutos pocos eran los granadinos que estaban metidos en el partido, tanto que en los dos primeros cuartos sólo cuatro jugadores habían anotado.

En la reanudación, la peor de las noticias llegó enseguida cuando Borchardt vio la tercera. Y además, otra vez se volvió a la pista con la caraja ofensiva. Ni siquiera había tiros porque el balón se perdía antes. El Estudiantes se fue 14 arriba (43-29) y se le señaló la cuarta a Borchardt. Valdeolmillos siguió sin dar con un quintento que ofreciera un mínimo de garantía y lo malo es que aún se podía jugar todavía peor, porque a la falta total de ideas sobre la canasta local se unió una defensa con más agujeros que un queso gruyere. Con este panorama los jugadores del Ramiro de Maeztu se vieron tan cómodos y superiores que apenas dejaron entrever su situación en la tabla, tanto que cuando todavía faltaban trece minutos para la conclusión del encuentro Pietrus elevó la ventaja de los colegiales a los 20 puntos (52-32). Y luego Lewis puso la diferencia en 25 (58-35). El tercer cuarto, que finalizó con un claro 62-41, fue malo, muy malo porque nadie en el CB Granada, banquillo incluido, supo qué hacer ante una debacle total... contra el colista de la ACB.

En el último cuarto al Estudiantes le dio un poco de vértigo, mientras que el CB Granada, totalmente desinhibido, llegó a ponerse ocho abajo, pero de ahí no pasó. Un partido para olvidar cuanto antes y qué mejor momento que pasado mañana ante el Akasvayu en el Palacio.

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