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Un triunfo para mantener la ilusión

  • A cuatro puntos El Granada CF derrota con cierta fortuna al Mazarrón y recorta distancias con el corte de la zona noble Dos caras Los rojiblancos dominaron en el primer tiempo y cedieron mucho terreno a su rival tras el gol de Vicente

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Hay esperanzas. Mínimas, pero las hay. A cinco jornadas del final de la Liga, el Granada CF mantiene la leve llama de la esperanza de jugar por ascender a Segunda A. Pese a todo: pésima segunda vuelta, problemas económicos, graves tropiezos en casa... Pero esta Liga es mediocre y, salvo Écija y Linares, ya virtualmente clasificados, el resto ha sido incapaz de marcar distancias y de aprovechar los numerosos errores de los rojiblancos. Cuatro puntos es un mundo a falta de cinco partidos. También una gesta. El reto también es un aliciente para un vestuario más unido con los elementos en contra.

El triunfo de ayer ante el Mazarrón fue pírrico, soso, triste. Pero vale tres puntos. A estas alturas pocos van a pedir algo más que profesionalidad, entrega y, si puede ser, ganar.

Como en tantas ocasiones, el Granada ofreció dos caras muy diferentes. Una primera parte aceptable y una segunda plúmbea. En ambos casos, sin brillantez alguna, salvo chispazos de Ocaña o Israel.

Desde el inicio del duelo, el Granada se hizo poseedor del esférico, tocando con paciencia en busca del área almazarronera. Pronto disfrutó de una ocasión, a balón parado, con un testarazo de Vicente tras centro de Milla (7').

El monólogo rojiblanco era palpable, pues el equipo visitante ni siquiera amagó en ataque. Israel lo intentó desde la frontal del área (16'), pero muy desviado, lo mismo que hizo Ocaña seis minutos más tarde.

El ímpetu inicial se apagó algo y Alexandre protagonizó el primer ensayo a portería de los suyos, con un defectuoso lanzamiento a las manos de Félix Campo (25'). Y cinco minutos más tarde, la ocasión más clara de la primera mitad fue para Carrasco, quien aprovechó un saque de portería de Reguero y un despiste generalizado de la zaga local, para quedarse solo delante de Félix Campo. Carrasco tocó con mucha habilidad y obligó al cancerbero granadinista a exhibir sus reflejos con una mano prodigiosa que evitó el tanto.

Tras el susto, volvió la misma tónica, con mucho toque inofensivo de los locales y unos visitantes agazapados atrás esperando otra ocasión. Israel rompió la monotonía con una excelente jugada que culminó, tras dos buenos regates, con un duro disparo pegado a la cepa del poste derecho de Reguero, quien realizó una gran parada para enviar a córner (34').

En la recta final de la primera parte, al Granada le faltaba imaginación para traspasar el entramado defensivo de los visitantes, jugando demasiado lejos del portal de Reguero, y con pocas opciones en las jugadas por banda, ante la superioridad física de los centrales del Mazarrón tras los envíos desde los laterales.

Sin embargo, una jugada individual de Ocaña rompió a la zaga visitante. El gaditano aprovechó un pase de Morales para quebrar la cintura de Dani Hedrera y disparar con intención. Reguero respondió con una buena intervención, pero el rechace lo aprovechó Vicente quien, solo en el punto de penalti, cabeceó a la red.

El tanto sirvió de epílogo a una primera mitad en la que el Granada fue de más a menos, pero valió para variar el guión del choque, ya que entonces al Mazarrón no le valía el resultado y debería arriesgar más, lo que crearía más espacios para los atacantes locales.

Yagüe varió su sistema al modificar su ultradefensivo 5-4-1 inicial por un 4-2-3-1. A los cuatro minutos de la reanudación, Álex Colorado sacó un córner que Santi Silvar remató con demasiada comodidad y Félix Campo volvió a mostrar sus felinas dotes para evitar lo que parecía ya el gol del empate.

Respondió Ocaña con otro gran disparo que Reguero desvió, palomita incluida (52'). En la siguiente acción, Álex Colorado se sacó un tremendo zapatazo desde fuera del área, escorado a la izquierda, que se fue como una exhalación contra el travesaño de Félix Campo, algo adelantado.

El Mazarrón, efectivamente, había adelantado líneas y cogió la manija del partido ante un Granada que dio varios pasos atrás. El mismo guión de la primera parte, pero con los papeles cambiados. Ante la tesitura, Yagüe cambió de delantero, situando a Diego Ribera por Perona (57'). Cano, por su parte, retiró a Zúñiga para colocar a Pinto en la izquierda y cambiar a Israel a la derecha.

Transcurrieron minutos insulsos que aburrieron en exceso. El Mazarrón, pese a dominar, no encontraba ahora huecos y el Granada renunciaba a asumir excesivos riesgos. Quizá por ello el técnico visitante se la jugó al retirar al defensivo Ortega por Txoperena (66').

La dinámica no varió un ápice y el público empezó a impacientarse, ya que el Mazarrón se aproximaba cada vez con más peligro y se mascaba el empate. En una buena jugada entre Txoperena y Diego Ribera por la izquierda, éste culminó con un duro disparo que se fue al palo derecho de Félix Campo (73'). Otro serio aviso.

En el último cuarto de hora trató el Granada de sacudirse algo el dominio visitante. Incluso, Vicente pudo hacer daño en una internada que finalizó con un mal disparo cuando tenía a Israel en una inmejorable posición (80').

Por su parte, Alexandre realizó una buena acción por la derecha y su centro fue rematado en plancha por Carrasco, aunque algo desviado (82').

Pudo matar el partido Carlos Ruiz, tras un saque de falta de Ocaña que el bastetano remató solo dentro del área, pero Reguero volvió a evitar el tanto con una buena parada en dos tiempos (85').

En los últimos instantes, el Mazarrón se fue arriba a la desesperada y el Granada se defendió con todo como pudo, abortando con cierta solvencia los envíos altos de los almazarroneros.

El pitido final fue, otra vez, un alivio para una afición que aún sueña, como sus jugadores, con la gran remontada. Marbella será otra final.

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