El gigante General Motors anunciará hoy que atravesará un rápido proceso de quiebra

  • El grupo estadounidense logra que la mitad de los acreedores se sumen al canje de deuda

El presidente de General Motors (GM), Fritz Henderson, anunciará hoy que prevé que el fabricante de automóviles atraviese un rápido proceso de quiebra tras no haber conseguido reestructurar 27.200 millones de dólares (19.200 millones de euros) de deuda no asegurada. Henderson ha convocado una rueda de prensa en Nueva York, ciudad donde está el Tribunal de Quiebras en el que los abogados de GM presentarán los documentos de la suspensión de pagos, en la que anunciará la situación del gigante industrial, nuevos despidos y las 14 plantas que cerrará antes de finales del 2010.

La decisión se produce después de que el consejo de administración de GM mantuviese reuniones durante todo el fin de semana para analizar la situación y los pasos a seguir en las próximas semanas.

El gobierno de Barack Obama había establecido que GM necesitaba reducir sus costes laborales, sus responsabilidades financieras y reestructurar su deuda para seguir recibiendo préstamos públicos. Desde diciembre, General Motors ha recibido del Departamento del Tesoro 19.400 millones de dólares (13.720 millones de euros), pero necesita 40.000 millones de dólares (28.300 millones de euros) más para reestructurarse y ser viable a largo plazo.

El gigante estadounidense ha conseguido llegar a acuerdos con sus empleados para reducir salarios y reestructurar sus pagos de prestaciones sanitarias, pero ha sido incapaz de alcanzar los mismos resultados con el suficiente número de propietarios de bonos para cumplir con los requisitos de Obama.

A pesar del dramatismo de la medida, GM ha conseguido en las últimas horas que un grupo de acreedores que representan algo más del 50% de la deuda acepte la última oferta del Tesoro, por la que podrían recibir hasta el 25% de la nueva GM.

Se prevé que GM plantee al tribunal un proceso rápido, similar al que está experimentando Chrysler, durante el cual el Gobierno comprará los activos rentables y proporcionará 30.100 millones de dólares (21.300 millones de euros) para que la empresa siga funcionando en los próximos meses. Los activos adquiridos por Washington serán la base de la nueva GM, cuyo capital estará repartido entre el Departamento del Tesoro (72,5%), el sindicato de trabajadores United Auto Workers (17,5%) y los acreedores (10%). Éstos tendrán la garantía de poder adquirir hasta un 25%.

Obama dio ayer la bienvenida al pacto alcanzado en Alemania entre GM y Magna para salvar a Opel.

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