Tribuna Económica

Rogelio Velasco

Obama y la imagen de España

El autor Rogelio Velasco reflexiona sobre la frustrada visita de Obama a Sevilla. Una frustración que compara con otras que sienten los españoles cuando viven en EEUU: la de apenas tener presencia en el país más influyente del mundo.

DURANTE unos días nos hemos sentido importantes. La visita del presidente de EEUU ha concitado una extraordinaria atención en los medios de comunicación y en el público en general, especialmente en Sevilla, en donde las autoridades locales y los agentes turísticos esperaban que la situara en el mapa del mundo norteamericano.

Esta frustración evoca otras frustraciones que los españoles sentimos cuando vivimos en EEUU: la de apenas tener presencia en el país más influyente del mundo.

La escasa influencia se ha reflejado estos días en la prensa al otro lado del Atlántico. Los tres periódicos más influyentes, The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post, apenas han recogido en sus páginas la visita de Obama a España. Las escasas referencias no se encontraban, en ningún caso, en las portadas.

Y en esas escasas noticias sólo se referían a España como una escala en el viaje realizado a Polonia para asistir a la cumbre de la OTAN. Incluso la inserción de una foto de Obama con Rajoy en la Moncloa venía acompañada de preguntas de los periodistas sobre asuntos internos de España y EEUU, en ningún caso sobre las relaciones bilaterales entre los dos países.

Esto viene siendo ya algo habitual -y ridículo- en las visitas de líderes extranjeros a España. En las ruedas de prensa, los periodistas están únicamente interesados en asuntos internos y no en el sentido de la visita o en las relaciones entre los dos países.

En fin, los escasos contenidos que señalamos en la prensa se han referido más a su visita a la base de Rota que a las relaciones de España con EEUU De hecho, el corresponsal del Times en España firma el artículo desde la base naval.

La ausencia de referencias a España resulta frustrante y es un reflejo de la débil imagen que nuestro país tiene en EEUU. Lógicamente, el peso económico importa, pero no es sólo la economía. Países más pequeños como Suecia tienen mayor peso relativo. Y países con un peso solo algo mayor, como Francia o Italia, tienen un perfil mucho más elevado. Suecia, por su pequeño tamaño, une fuerzas con el resto de países escandinavos y muestra todo lo que pueda tener interés -no sólo el turismo, también su industria, tecnologías, etc.- en una magnífica oficina abierta al público en pleno Midtown de Manhattan. La oficina de España está en una planta de un rascacielos cerrada al público.

La escasa percepción del poder económico de España entre el público norteamericano, es explicable. Sólo el 0,5% de las importaciones de EEUU provienen de España. La presencia de ACS o Ferrovial no tiene impacto alguno porque no suministran servicios a los consumidores. Pero es que tampoco una marca tan fuerte como Zara lo hace. En sus tiendas no hay un solo signo que indique el país de origen, frente a las marcas francesas o italianas. Es nuestra débil imagen lo que explica la ausencia de la marca España.

Sólo el poder blando de un Plácido Domingo, de los hermanos Gasol o de Julio Iglesias contribuyen a dar algo de fuerza a nuestra imagen. Pero son el resultado de esfuerzos individuales y no el producto de una estrategia colectiva para que sepan que existimos. España necesita realizar esfuerzos mucho mayores para tener presencia en el país más influyente del mundo.

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