Sarkozy se muestra inflexible y los sindicatos convocan otra huelga

  • El paro será el día 23, después de que el presidente dijera que no cambiará el corazón de la reforma

Seis de los principales sindicatos franceses convocaron ayer una nueva jornada nacional de huelga y manifestaciones contra la reforma de las pensiones que planea el Gobierno de Nicolas Sarkozy para el próximo día 23, al considerar insuficientes las concesiones anunciadas por el presidente. La convocatoria tiene lugar después de la jornada del martes, considerada un éxito de movilización de los trabajadores en contra del proyecto, que prevé retrasar de 60 a 62 años la edad mínima de jubilación.

Sarkozy anunció una leve suavización de su plan, pero los sindicatos consideraron que "no modifica el carácter injusto e inaceptable de la reforma". En un comunicado, los sindicatos se mostraron favorables a proseguir la movilización, al tiempo que pidieron que el próximo día 15, cuando los diputados deben votar la reforma, sea "una jornada con muchas iniciativas y llamamientos a los diputados, a los miembros del Gobierno y al presidente".

Por la mañana, Nicolas Sarkozy, se había mostrado abierto a realizar cambios en algunos puntos de la reforma del sistema de pensiones, respetando el equilibrio general de la propuesta, pero sin aceptar una modificación de la propuesta de retrasar la edad mínima de jubilación de los 60 a los 62 años.

"No hay posibilidad de retorno en este punto", aseguró Sarkozy en un comunicado escrito un día después de la huelga general convocada por los sindicatos contra esta reforma. En él defiende que es la solución "más razonable" y la que se está adoptando en otros países después de que la esperanza de vida haya aumentado en 15 años desde 1950.

Sarkozy incide en que se ha negado a recurrir a otras opciones como bajar el importe de las pensiones o aumentar de forma masiva la presión fiscal, ya que esto último supondría penalizar el poder adquisitivo.

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