"Encontramos cinco ojos en el toro del 'Guernica' de Picasso"

-¿Siempre mira los cuadros con rayos X?

-Mi especialidad es el estudio técnico de la pintura. No se imagina la de cosas que se pueden descubrir mediante los rayos infrarrojos y las radiografías.

-¿Cómo llegó al oficio?

-Hice Historia del Arte y después entré en el Instituto de Conservación y Restauración. Su director quería que los historiadores aprendiéramos a estudiar los cuadros con técnicas de laboratorio. En eso consistió mi tesis.

-¿En su casa había afición al arte?

-En mi familia eran de ciencias. Mi padre y mi madre eran químicos. Y lo curioso es que yo, sin serlo, he tenido que aprender a hacer análisis químicos y físicos básicos para mi trabajo.

-De su padre cuentan que sacó filetes del petróleo.

-Mi padre, José Garrido, fue un bioquímico muy premiado. Lo que hizo fue obtener proteínas del petróleo, algo que hoy debe de estar superado pero que entonces fue un gran descubrimiento.

-¿Vivían cerca del Museo del Prado?

-Nací en la calle de Goya y estudiaba en el colegio de la Asunción, en la calle Velázquez. ¡Parece de broma, a la luz de mi trayectoria posterior!

-Siempre entre Goya y Velázquez…

-Cuando publiqué mi primer libro sobre la técnica de Velázquez, una compañera del museo me rebautizó como la amante secreta de Velázquez.

-¿Cuántos cuadros han pasado por su lupa de experta?

-En el museo he investigado 3.000 cuadros. Analizando la obra completa de un autor se determina cómo pinta en las distintas épocas.

-¿Circulan muchas falsificaciones?

-De Velázquez apenas las hay, su técnica es más difícil y siempre ha estado guardado en palacio. Del Greco, muchas. Llegaron a venirme seis de una vez. Tenía un taller enorme, donde se pintaba a demanda.

-¿Qué otros secretos han desvelado sus rayos X?

-La condesa de Chinchón tiene tres retratos, uno encima de otro. Detrás de ella está José Álvarez de Toledo. Y encima de éste, Manuel Godoy.

-¡Histórico menage à trois!

-Tiene su explicación. Álvarez de Toledo estaba casado con la duquesa de Alba, la famosa Cayetana de la época de Goya. ¡Igual ésta no quería más retratos suyos cuando murió! Y Godoy se casó con la condesa de Chinchón, en matrimonio de conveniencia.

-¿Pero por qué reutilizó las telas?

-Para aprovecharlas y economizar recursos. Le dio la vuelta al cuadro y pintó a la condesa en el otro sentido, dejando a los señores boca abajo.

-¿Cuánto pagó por ese cuadro El Prado?

-Unos 4.000 millones de pesetas. Es el mejor retrato que hizo Goya. El titular de Cultura era entonces Rajoy. Le dije: "Ministro, debe de estar contento, hemos comprado tres cuadros por el precio de uno".

-¿Goya repintó algo más?

-Sus pinturas negras tienen otras debajo, según descubrí en el año 85. Cuando llegó a la Quinta del Sordo, donde vivió tres años a partir de 1821, llenó los muros de dos habitaciones de paisajes muy alegres.

-¿Y qué le hizo cambiar?

-Cayó en una depresión, fruto de la enfermedad y de la situación política que le llevó al exilio. Embadurnó todo de negro, fuera paisajes, y surgieron las pinturas con un dramatismo bestial.

-¿Sobre los paisajes anteriores?

-Debajo de Saturno devorando a su hijo encontramos a un personaje bailando, con la pandereta en la mano.

-¿Quién salvó esas pinturas?

-Goya dejó la casa en el año 24 y murió en Burdeos. A finales del siglo, cuando iban a derribarla, el barón d'Arlanger ordenó arrancar las pinturas y pasarlas a lienzos y las llevó a la exposición del fin del siglo en París.

-¿Y…?

-No tuvieron ningún éxito, por fortuna para nosotros. Por eso están en España.

-También fue la primera en analizar el Guernica.

-Recién llegado a España, con una emoción tremenda y un guardia civil vigilándonos metralleta en mano. ¡Con el infrarrojo encontramos en el toro hasta cinco ojos!

-No me diga.

-También comprobamos que el guerrero tumbado en el suelo tiene un cambio de última hora. Picasso estuvo trabajando en el cuadro hasta la misma noche que se lo llevaron a la Gran Exposición de París.

-¿Cada cuadro tiene su historia?

-Algunas increíbles. El Pasmo de Sicilia naufragó recién pintado. Llegó siglos después a España y, durante la invasión napoleónica, fue llevado a Francia y traspasado a lienzo. Cuando lo devolvieron a Madrid hubo que desmontar un arco romano para que pasara.

-¿En la Guerra Civil viajaron muchos cuadros?

-Cuando el Gobierno de Madrid salió hacia Valencia se trasladaron muchos cuadros del Prado y el Escorial. Habían caído bombas sobre el museo y les entró pánico.

-¿Y los dejaron en Valencia?

-De Valencia los subieron a Barcelona, acompañados siempre de un restaurador del Prado. Lo organizaron muy bien, con pocos medios.

-¿Donde acabó la aventura?

-En el año 39 hubo una exposición importante en Ginebra y Naciones Unidas nos pidió que participásemos. Y una vez los cuadros en Ginebra… ¡estalla la II Guerra Mundial!

-Pero se recuperaron.

-A la vista está. Se los trajeron de Ginebra a Madrid en un convoy de trenes identificado con el anagrama de Cruz Roja, de noche y sin luces.

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