Una noche corta que se hizo eterna

lEl solsticio de verano llega puntual; aquellos que se aprestan a recibirlo como merece a las playas almerienses, cada vez más temprano. Desde primera hora, incluso días antes, se afanan en terminar todos los preparativos para que todo sea perfecto. Después, el fuego, el agua y los amigos pondrán el resto para una cantidad de recuerdos inolvidables. Se renuevan votos, se quema lo viejo y se recibe lo nuevo cada noche de San Juan. Almería presenta sus mejores colores, sus mejores aromas y su mejor convivencia. Toca limpiar a la mañana siguiente y recuperarse de una resaca que nos atenaza a todos. Aún con lo vivido en la memoria, ojalá que los deseos expresados en esa noche, se cumplan muy pronto.

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