Juan López de Uralde, ecologista

"A este ritmo acabaremos destrozando la Tierra... ¡y no tenemos planeta B!"

  • Este ecologista se dio a conocer al colarse en una recepción en la cumbre del clima de Copenhague. Ahora se centra en la Fundación Equo, con la que va a concurrir a las próximas elecciones generales.

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-¿La Tierra se nos queda pequeña?

-No lo digo yo. Lo dicen los expertos que han estudiado el impacto de nuestro consumo sobre la Tierra: concluyen que si toda la Humanidad consumiera lo que un español medio harían falta tres planetas para abastecernos.

-¿Hasta cuándo aguantaremos, a su juicio?

-Stephen Hawking dijo recientemente que, de seguir a este ritmo, en 150 años tendremos que buscar otro planeta al que irnos a vivir. ¡El problema es que no tenemos planeta B!

-Pues sí que es un problema.

-La única alternativa es cuidar el nuestro. Como somos ya siete mil millones, hay que cambiar nuestro comportamiento para hacer la actividad humana compatible con el entorno en el que nos desarrollamos.

-¿Y eso cómo se consigue?

-Generando energía limpia con el sol, el viento y el agua. Produciendo alimentos de forma ecológica, sin contaminar la tierra con elementos químicos. Cuidando la atmósfera, sin utilizarla como basurero de gases contaminantes.

-Describa su planeta sostenible. 

-Ya lo han hecho otros, como Ernest Callenbach en Ecotopía: los desplazamientos urbanos se hacen en bicicleta, las ciudades tienen más zonas verdes, el coche de petróleo no existe…

-¿Eso nos obligaría a vivir a escala más local? 

-Hay que apostar por lo local, dado que el consumo local es el más sostenible. Todo lo que suponga transportar los productos desde lejos equivale a generar más emisiones.

-Luego habrá que hacer renuncias.

-No cabe duda. Para que todos los seres humanos podamos tener acceso a un consumo digno tendremos que renunciar al consumismo desaforado en el que hemos vivido todos estos años.

-¡Pues yo veo que seguimos a toda pastilla!

-En este punto se demostrará si somos una especie estúpida o inteligente. Si somos  inteligentes tendremos que aprender a cambiar para sobrevivir. 

-Cite algo que debamos cambiar.

-Los indicadores, por ejemplo. El Producto Interior Bruto es cada vez menos relevante, porque en adelante habrá que medir la calidad de vida y la felicidad de las personas y no tanto la cantidad de recursos que se han consumido.

-Hoy por hoy, ¿hacia donde se inclina la balanza?

-Como especie, nuestro comportamiento es estúpido. Estamos destruyendo la Tierra, que nos da de comer.

-¿Cuántas crisis superpuestas cree que sufrimos?

-Por lo menos tres: una crisis ambiental, una crisis social y una crisis económica. Todas son exponente de una crisis de fondo del sistema.

-¿Cuál es la peor de todas?

-Las tres son síntomas del mismo problema: un modelo insostenible en el que estamos inmersos.

-¿Alguna receta para ir hacia ese nuevo mundo?

-Eso es lo interesante, que la receta está por inventar. Creo que tenemos que idear un nuevo modelo.

-¿Surgirá una ideología en torno al ecologismo?

-Creo que sí. La política está anclada en parámetros del siglo XIX y hay que buscar nuevos paradigmas. La ecología cada vez da más respuesta a los problemas actuales.

-Los ecologistas son aún muy minoritarios…

-Siempre nos han mirado un poco como a bichos raros. Pero el tiempo nos va dando la razón.

-¡Y los gobiernos desconfían de ustedes!

-Los gobiernos nos miran con desconfianza porque el poder acepta mal la crítica. Entre la ciudadanía hay respeto y reconocimiento hacia nuestra labor.

-¿Su trabajo es algo heroico?

-Todo el trabajo de Greenpeace lo es. Lo que se hace de modo altruista en defensa del medio ambiente está muy poco reconocido.

-¿Cuándo sufrió su primera detención?

-Cuando estudiaba Agrónomos en Madrid. Allí formamos nuestro primer grupo ecologista. Me detuvieron por encadenarme a unas máquinas que estaban destruyendo un bosque.

-¿Su campaña más osada?

-La primera que hice en el Mar del Norte, contra un buque que quemaba basuras industriales, el Vulcanus.  Lo seguimos durante días, lo abordamos y conseguimos que esa actividad se parara.

 -¿Alguna vez se ha jugado la vida?

-Muchas veces nos hemos jugado la vida. La última, en la acción de Copenhague, porque había una seguridad muy estricta. Siempre sabes que asumes un riesgo.

-¿Cuál ha sido su momento más difícil?

-El juicio contra los activistas  de Greenpeace por la protesta que se hizo en la Base de Rota, durante la guerra de Iraq. Les pidieron 12 años de cárcel, pero les absolvieron.

-¿Qué es lo primero que haría si tuviera poder político?

-Dar impulso a un modelo energético basado en las fuentes renovables. 

-¿Mantiene el nuclear no, gracias?

-Desde luego. La energía nuclear genera residuos radiactivos, es peligrosa y no ha sido capaz de resolver sus problemas. La solución a la crisis energética pasa por las energías renovables.

-¿Eso no supondría retroceder en desarrollo?

-En absoluto. Aquí en España la energía eólica aporta ya el quince por ciento de la energía que consumimos. Hablamos de innovación y del siglo XXI.

-¿Cuál es la mayor atrocidad ecológica que conoce en España?

-La destrucción urbanística del litoral. Tan sólo en el año 2007, según estudios que hicimos, se aprobó la construcción de… ¡tres millones de nuevas viviendas!

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