CRÓNICA

Un programa muy francés bajo la dirección de Josep Pons

 Da mucha alegría ver dirigir en el Palacio de Carlos V a Josep Pons. Entre 1994 y 2004 fue director musical y artístico de la Orquesta Ciudad de Granada, década durante la que elevó a la formación granadina a la vanguardia musical de nuestro país. Un tiempo brillante que dio sus frutos: se grabaron  numerosos discos de gran calidad y también hubo premios de prestigio gracias a su fuerte personalidad dirigiendo y programando. Hubo conciertos rompedores, por ejemplo, cuando en 1999 Ana Belén y Miguel Ríos cantaron a Kurt Weill con Lluís Vidal Trío y la Orquesta Ciudad de Granada.

Por eso, ver anoche a Pons al frente de la Orquesta de París fue muy satisfactorio y trajo recuerdos. Resulta familiar su gestualidad a la hora de dirigir, esa manera tan expresiva de trabajar para modelar una partitura a su manera, con su especial forma de sentir la música. El tiempo pasa muy rápido. Después de su etapa granadina, Pons continuó una importante carrera musical. Entre 2003 y 2012 fue director principal y director artístico de la Orquesta y Coro Nacionales de España. Ocurrió algo parecido a Granada, la OCNE consiguió elevados éxitos de crítica y público. El programa de anoche, al frente de la Orquesta de París fue muy apropiado y sonó a 'vacaciones' en el sentido de que era el último concierto de la formación parisina, que se despedía hasta después de verano. A partir de la temporada 2016/2017, Daniel Harding será el nuevo director de la agrupacuión sustituyendo a Jukka Pekka, a quien tuvimos la oportunidad de ver dirigir el pasado viernes. 

La famosa Suite número 1 de la ópera La Arlesiana de Bizet es una pieza que gusta por su sonoridad, ritmo y un romanticismo muy especial. Precursora de Carmen, fue una perfecta elección para el Festival de Granada. Agradable y fácil de oír, ese tipo de música que entra fácilmente por los poros de la piel. La interpretación de la Orquesta de París, a pesar del tremendo calor,  fue brillante, son excelentes profesionales que dejan alto el pabellón francés allí donde actúan. Sienten su música y se sienten cómodos con sus compositores. Pons les imprimió su personal sello. El Poema para violín y orquesta de Ernest Chausson (París, 20 de enero de 1855, Seine-et-Oise, 10 de junio de 1899), menos conocido pero cautivador contó con la fabulosa interpretación del violín solista Roland Daugareil, que nos sorprendió tocando  a 'Txinka', un Stradivarius de 1708 del que extrajo sonidos de gran belleza. Todo un lujo contar con su actuación para esta pieza escrita por Ernest Chausson tras el fuerte choque emocional que supuso la muerte de su padre y la  influencia que en él ejercieron los poetas simbolistas y sus lecturas de los rusos Dostoievski, Turguenev y Tolstoi. La segunda parte del concierto estuvo dedicada a Dafne y Cloé, de Ravel. Un concierto fabuloso que nos devolvió durante un par de horas a nuestro querido Josep Pons que, una vez más, demostró su buen gusto y profesionalidad. Su compenetración con la Orquesta de París y el acierto del programa hicieron posible una velada inolvidable, intensa y llena de matices y color. Excelente trabajo que el público, muy cariñoso, supo reconocer.

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