'Boogie': Adolescencia alargada

  • La cinta de Radu Muntean es un pobre exponente del premiado cine rumano

Hasta hace muy poco, era rarísimo toparse con un crítico capaz de nombrar más de un director rumano. Más allá de sus fronteras, el conocimiento del cine de ese país se reducía prácticamente a una sola figura: Lucian Pintilie. Pero Cannes, casi siempre necesitado de nuevos filones que explotar, se ha empeñado en hacernos creer que la cinematografía rumana es un valor en alza, cosa que más allá de una película interesante, La muerte del señor Lazarescu (dirigida por Cristi Puiu, que fuera guionista precisamente de Pintilie en Niky y Flo) y otra a todas luces sobrevalorada, 4 meses, tres semanas y dos días, dista mucho de ser cierto.

El último descubrimiento rumano parece ser Radu Muntean que en Boogie, su tercer largo, cuenta con la presencia, aunque sea en un papelito secundario, de la protagonista de la multipremiada 4 meses, tres semanas y dos días. Y su aportación es secundaria porque Boogie es esencialmente una película de hombres, o mejor dicho, de niños grandes, de jóvenes que se han embarcado en la vida adulta (matrimonio, hijos, trabajo) pero que aún echan de menos aquellos fines de semana de solteros con los amigos.

El ex redactor jefe de Cahiers du cinéma y director de cine Olivier Assayas hacía decir a uno de los personajes de su estupendo retrato generacional titulado Finales de agosto, principios de septiembre, que "las reuniones de hombres son absolutamente insoportables", podríamos añadir que las reuniones de hombres que se lamentan por no poder seguir siendo niños son doblemente insoportables, y lo son aún más cuando el director se empeña en echarles paternalmente la manita por el hombro, en lugar de criticar sin complacencia su inmadurez, de la cual no son irresponsables. Y así, entre bromas privadas y culpas escurridas, transcurre una película fácil y cobardona a la que sólo durante quince minutos (una tensa y por momentos absurda discusión de pareja en la habitación de un hotel que parece que va a degenerar en algo mucho peor) se le ven los colmillos, o lo que es lo mismo, la sombra del gran Cassavetes y su amargamente lúcida y sincera Husbands.

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