'Revanche': Del vicio y la virtud, del azar y la venganza

Allí donde Ulrich Seild abre sus ficciones a la estructura de realidad y evita la tentación de cruzar sus historias de ida y vuelta en filmes como Día de perros o Import Export, el también austriaco Götz Spielmann, de quien ya se vio en este mismo festival su anterior filme Antares, prefiere visibilizar demasiado los hilos del relato con esa tendencia, tan afín a cierto cine contemporáneo falsamente trascendente (Iñárritu-Arriaga, Paul Haggis, Fatih Akin o su compatriota Barbara Albert), a explicar las tensiones del mundo dentro de las claves de la construcción artificial y canónica de un azar que mueve los hilos de personajes y situaciones para que todo encaje dentro de un esquema preestablecido.

Así, Revanche, presentada en el pasado festival de Berlín y candidata austriaca al Oscar al Mejor Filme de Habla no Inglesa, abandona pronto su retrato de ambientes sórdidos y sus apuntes sociales sobre los desequilibrios y peajes de la sociedad del bienestar, para asumir una deriva de género bastante trillada (un delincuente enamorado de una prostituta ucraniana pretende dar el golpe que los saque de su situación) que, caprichos de un guión presidido por una obvia maquinaria de cruces y casualidades, deviene en tibia reflexión moral sobre el vicio (la ciudad) y la virtud (el campo), la venganza y la redención, la culpa y el perdón en un paisaje formal delimitado por un inconstante trabajo sobre el plano fijo y sostenido, el enfriamiento de las emociones y una cierta estética de la repetición que no consiguen borrar las huellas de lo escrito y su más que previsible trazado.

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