La Audiencia impone 32 años y medio de cárcel al asesino de Beatriz Collado

  • El tribunal, que ha fijado en 240.000 euros la indemnización para los padres de la chica, resalta "la gravedad" de los hechos, así como "la crueldad y peligrosidad" de José Molero Guerrero

Treinta y dos años y medio de cárcel. Ésa es la condena que la Audiencia de Granada ha impuesto a José Molero Guerrero: raptor, violador y asesino de Beatriz Collado Ramírez, la joven granadina de 27 años cuyo cadáver apareció flotando el día 2 de marzo de 2006 en el Pantano del Cubillas.

A tenor de la fecha de emisión de la sentencia -el 27 de febrero, esto es, cinco días después de concluir el juicio-, parece que los magistrados que integran el tribunal de la Sección Primera no tenían demasiadas dudas sobre la culpabilidad de José Molero, cuya "crueldad y peligrosidad" han sido muy tenidas en cuenta a la hora de fijar su castigo.

En concreto, José Molero ha sido considerado autor de tres delitos. Uno de detención ilegal -por el rapto de la chica la noche anterior al hallazgo de su cadáver- con la agravante de reincidencia, otro de agresión sexual y otro de asesinato. Por el primero, se le imponen 6 años de prisión. Por el segundo, 9. Y por el crimen, 17 años y medio.

Según recoge la resolución, José abordó la noche del 1 de marzo de 2006 sobre las 22.35 horas a Beatriz cuando ésta regresaba de hacer footing con una amiga por la zona de Alcampo. La obligó a irse con él, privándola de libertad "para tener acceso carnal con ella", lo cual logró "utilizando una fuerza psíquica derivada, lógicamente de la situación de miedo y terror en que necesariamente la misma debería encontrarse".

José no se conformó con obligar a Beatriz "en contra de su voluntad a tener relaciones sexuales completas con él, mediante penetración vaginal hasta lograr la eyaculación". Según la sentencia, tras tenerla consigo "cuatro o cinco horas" se aprovechó de su estado de "total desvalimiento y terror" y la estranguló con el lazo de la bufanda de deporte que la joven llevaba. Lo hizo estando Beatriz de espaldas. Esta vil a la vez que cobarde acción de José le ha costado ser considerado un asesino en lugar de un homicida, pues la Audiencia ha concluido que en su ataque por la espalda hubo "alevosía", ya que eliminó "cualquier tipo de defensa" por parte de la joven.

Sobre el hecho de que José se apropiase del teléfono móvil de Beatriz -una torpeza que fue clave para su detención-, la Audiencia ha rechazado que cometiese por ello un delito de robo con intimidación. Así, señala que en todo caso, al costar el aparato menos de 400 euros, sería una falta de hurto que nadie ha achacado al acusado. Además, "no hubo intimidación alguna que tuviese como finalidad la de apoderarse del móvil", agrega, recordando que el novio de Beatriz estaba hablando con ella por teléfono cuando fue abordada por José y sólo escuchó lo siguiente: "tranquila, tranquila, apaga el móvil".

Para justificar el hallazgo de su semen en el cadáver de la víctima, José, según el tribunal, "se inventó una historia absolutamente rocambolesca, absurda e increíble". Contó que mientras cumplía condena por otros delitos, un narcotraficante le encargó seis asesinatos que no llegó a cumplir, por lo que la noche de autos envió en su busca a dos sicarios turcos que le obligaron a violar a Beatriz, a la que tenían retenida y posteriormente mataron. "Si hubiese sido cierto lo del pacto para matar a 6 personas y él lo hubiese incumplido, lo lógico y lo natural es que los sicarios se hubieran dirigido contra él, o incluso contra su familia y no que secuestrasen a una chica que nada tenía que ver con el asunto", subraya la sentencia.

La Audiencia ha establecido expresamente que José cumpla de forma efectiva 25 años de cárcel. Hay que recordar en este punto que, normalmente, el tiempo de encarcelamiento de un reo no puede exceder de los 20 años, salvo ciertos supuestos, como que éste sea condenado por dos o más delitos y alguno de ellos esté castigado por la Ley con pena de prisión de hasta 20 años, que es lo que ocurre en este caso.

José, que tiene los mismos años que su condena, deberá además indemnizar a los padres de la víctima con 240.000 euros y con 12.000 euros al novio. Se ha declarado insolvente.

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