Condenado el juez de paz de Alhendín por insultar a dos policías locales

  • El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Santa Fe le sentencia a pagar 240 euros de multa

Una pena de cuarenta días de multa a razón de seis euros de multa por día. Es la pena -que asciende a un total de 240 euros- a la que deberá hacer frente el juez de paz de Alhendín, Antonio Gálvez, por una falta contra el orden público después de que el pasado 29 de julio increpase a dos policías locales del municipio que le pararon porque circulaba en un ciclomotor sin casco y sin seguro.

Según la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Santa Fe, se considera probado que a las 17:00 horas de ese día, dos agentes de la Policía Local -el número de identificación personal 3 y el 5- estaban regulando el tráfico en la Plaza Santo Cristo cuando observaron al conductor de un ciclomotor sin casco. Después de que el motorista se parase, los agentes observaron, además, que el ciclomotor "carece de placa de matrícula válida, llevando una pintada a mano".

Los policías locales solicitaron la identificación al conductor, que resultó ser el juez de paz del municipio, y la documentación del vehículo. Según consta en la sentencia, Gálvez les respondió que "como juez de Paz del pueblo puede ir con la moto por todos los sitios esté o no en regla, quién os habéis creído que sois". Como los agentes no pudieron recabar la documentación ni del ciclomotor ni de su conductor, se solicitó a la Guardia Civil que se personase en el lugar. Mientras tanto, "el denunciado persistía en decir que era el juez de Paz" al tiempo que, dirigiéndose al agente número 3, le aseguraba que "lo va a hundir, no sabes lo que estás haciendo, que tenía suerte de estar en un sitio público, a la par que le manifiesta a los transeúntes que le estaban quitando la moto al juez de Paz".

Cuando la Guardia Civil llegó, comprobó que la moto no tenía permiso de circulación ni seguro obligatorio, por lo que el vehículo quedó inmovilizado. Una hora después, cuando convencieron al juez de que no le iba a ser posible marcharse con el ciclomotor, se dirigió nuevamente al agente número 3 "diciéndole que la moto se quedará, pero no sabes lo que te va a pasar a ti, la vida da muchas vueltas, ya te cogerá sin uniforme". Según la sentencia, a las 20:40 horas de ese mismo día, el juez se personó en las dependencias de la Policía Local reclamando el número, nombre y apellidos del agente, ya que "le iba a instruir unas diligencias que se iba a enterar".

El juez de Santa Fe defiende en el fallo que la declaración del agente, sustentada además por la de su compañero, "constituye prueba de cargo suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia del denunciado". El propio juez declaró en el juicio oral que "no conocía de nada al policía local, que no había tenido problemas antes con él, lo que excluye cualquier tipo de animadversión por el agente".

La sentencia considera que el hecho de que el denunciado sea juez de Paz "no le exime del cumplimiento de la normativa administrativa, en cuanto a la obligatoriedad de utilización del casco, matriculación y aseguramiento del vehículo. Antes, debe ser ejemplo de sometimiento en el cumplimiento de todo tipo de legalidad".

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