Contrataciones polémicas

LA contratación de Antonio Vallejo Anaya como coordinador de la Escuela de Flamenco, con un sueldo anual superior a los 40.000 euros, ha sido una de las noticias de la semana. Sí, han leído bien: cuarenta mil euros, o lo que es lo mismo, 6.400.000 de las antiguas pesetas. Entre los méritos de este personaje para conseguir tan suculenta retribución se encuentra el de ser presidente de la Asociación de Vecinos de la Zona Norte, y que se supone que por su condición, y perdón por lo que voy a decir, de pertenecer a la raza gitana y de ser "gay", puede ser la persona que aglutine el voto de este colectivo para el PP. Hago este comentario porque, una vez que los distintos medios dieron a conocer la noticia, le faltó tiempo al concejal de Cultura, Juan García Montero, para arremeter contra la portavoz del PSOE, Carmen García Raya, y acusarla de racismo y xenofobia por criticar esta contratación. Montero afirmaba en sus declaraciones que la denuncia nunca se habría producido si Vallejo Anaya no hubiera sido gitano, del PP y homosexual. Pero lo que olvida Montero, como olvida su partido habitualmente (ahí tenemos los ataques contra Francisca Pleguezuelos al acusarla de no tener la titulación necesaria para presidir el Milenio) es que el PP se está habituando a la contratación de ciertos personajes con la única intención de mantener el apoyo de los colectivos vecinales. Hoy por desgracia las asociaciones de vecinos han perdido su papel reivindicativo para convertirse en voceros del equipo de gobierno de turno. Comenzando por el presidente de la Federación, Francisco López de Haro, con dos familiares contratados de forma, por lo menos, más que dudosa, y siguiendo con la Concejalía de Participación Ciudadana y su concejal Eduardo Moral y su jefe de área José Sánchez Salas, se ha ido encargando de crear una red de clientelismo al servicio del partido que, de trascender a la opinión pública, pondría en peligro la credibilidad del actual equipo de gobierno.

Y es que no es para menos: después de más treinta años de democracia, y cuando en un principio las asociaciones de vecinos eran unas de las plataformas mas reivindicativas, hoy basta colocar al presidente de la asociación correspondiente y a sus familiares para evitar las reivindicaciones consiguientes para los barrios y con ello, el desgaste de los que gobiernan.

Para desgracia del PP, esta política de "clientelismo" y "servilismo" que puede por terminar pasando factura al partido se viene practicando, no sé si con el consentimiento de José Torres Hurtado y de Sebastián Pérez, desde la concejalía de Participación Ciudadana y sobre todo por parte del jefe del área, José Sánchez Salas. Este personaje, que ya empieza a ser cuestionado dentro del propio partido, ha sido el responsable del nombramiento de Antonio Vallejo como presidente de la Asociación de Vecinos de la Zona Norte, cargo del que por cierto ha dimitido recientemente, una vez nombrado coordinador de la Escuela Municipal de Flamenco, y en la que no va a cobrar una miseria al mes, precisamente. Una práctica que se ha extendido a otras asociaciones de vecinos cuyos presidentes, o bien sus familiares más cercanos, han logrado un puesto de trabajo por parte del equipo de gobierno. Ese es el caso, entre otros, del presidente de la Barriada de la Paz, hoy con un puesto de trabajo en Inagra; el presidente de Parque Nueva Granada, colocado en la Residencia de Francisco de los Ríos; el trato de favor dispensado al presidente de la Asociación Centro y hermano del concejal de Relaciones Institucionales, con la concesión permanente de casetas instaladas en plena plaza Birrambla. Un presidente que fue colocado por su hermano José María Guadalupe en el área de mantenimiento de jardines y que tuvo que dimitir de inmediato tras un grave incidente protagonizado por un accidente de tráfico con un vehículo del Ayuntamiento. Eso por no hablar de las denuncias que en su día se presentaron por los incidentes protagonizados por los candidatos del PP en asociaciones tan emblemáticas como las del Albaicín y Realejo, a cuenta de los censos manipulados y que permitieron que más de un militante del PP pudiera censarse en ambos barrios para poder ejercer su derecho al voto y con ello hacerse con la presidencia de ambas asociaciones... Ante estos hechos, en el PP ya se han empezado a levantar las primeras voces críticas contra la política seguida desde el área de Participación Ciudadana, y que podría suponer el cese en las próximas semanas del coordinador Sánchez Salas a quien muchos culpan directamente de ser el responsable de estos nombramientos. Acusaciones e insinuaciones al margen estamos seguros que si el actual equipo de gobierno hubiese optado por nombrar para el cargo de coordinador de la Escuela Municipal de Flamenco a Curro Albayzin, a Juan Andrés Maya o a la mismísima Mariquilla, por poner solo tres ejemplos, ninguna de estas críticas se habrían producido.

Cambiando de tema, les había prometido esta semana hablarles de la lista del PSOE, solo adelantar que aunque el mutismo por parte de José María Rueda es absoluto, apunten dos nombres: María del Mar García Morales, hoy asesora del grupo municipal, y secretaria de Organización del PSOE, y el de Lola Ruiz, quien podría ser la auténtica sorpresa en las listas del PSOE en un intento por evitar la sangría de votos por parte del electorado más progresista.

Y para terminar, una exclusiva: durante los últimos días se ha hablado mucho de José Luis del Ojo y el último juicio que le queda por afrontar. Un juicio que puede verse retrasado unos meses hasta que la Audiencia Provincial decida a qué empresa otorga el peritaje judicial del caso. Una decisión que podría cambiar el futuro del José Luis del Ojo y que dará sin duda mucho que hablar.

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