La Fundación Albihar lleva el agua a Perú

  • Esta organización granadina ha conseguido desarrollar un proyecto de abastecimiento de agua y calidad de vida

El agua es el elemento de la vida. La historia de las civilizaciones demuestra cómo se han ido estableciendo los núcleos urbanos en torno a ríos, manantiales y otras fuentes naturales de agua. Actualmente la distancia a la fuente de agua no es problema porque se canaliza gracias a las nuevas tecnologías y avances en ingeniería.

Sin embargo, aún son muchos los pueblos que siguen sin este elemento vital a causa de su pobreza. Este era el caso del Caserío de San Lorenzo en la municipalidad distrital de Lalaquiz, en Perú, hasta que la Fundación granadina Albihar consiguió las ayudas necesarias para la canalización y para mejorar la calidad de vida de los pobladores de este departamento de Piura-Perú, a través de un proyecto en el que ha colaborado la Junta de Andalucía entre otras entidades.

María Luisa de la Oliva, directora de la Fundación Albihar explica que "es una zona culturalmente deprimida y muy pobre, son como caseríos en la sierra que están comunicados por una carretera de barro que se desprende a trozos con la menor cantidad de lluvia".

La presencia de enfermedades respiratorias y diarreicas y la desnutrición del 52% de la población se ven acrecentados por la insalubridad del agua y la falta de educación sanitaria.

Tras décadas de espera, los 150 pobladores de San Juan de San Lorenzo dejarán de ir a la "quebrada, más de cuatro veces al día, cargados con el agua en un viaje de más de media hora a pie" que en la época de lluvia se hacía impracticable porque los caseríos se quedaban aislados.

El proyecto de la fundación granadina se inició en noviembre de 2007 y concluirá a finales de febrero de 2009 con el fin de las clases sanitarias y de nociones básicas de higiene en la manipulación de los alimentos.

Desde el principio han colaborado, mano a mano, con las autoridades locales y los propios pobladores. "Hemos gestionado con ellos el proyecto, no está bien que los suplantemos, sino que es mejor que ellos hagan la ejecución directa para que lo sientan como propio, para que lo cuiden".

La directora de Albihar viajó para conocer la situación de la zona antes de iniciar el proyecto. "Nos levantamos a las 2 de la mañana para estar allí a las 8 de la mañana". Y visitaron los distintos caseríos. "Nos encontramos con la misma miseria que hay en África. Las escuelas me recordaban a los colegios de Uganda tras la guerra". El camino se realizó por carreteras que sólo podían transitarse a caballo o burro en algunos puntos.

Pero también encontraron muchos elementos positivos. "El carácter de la gente, la implicación del alcalde del municipio, las ganas de trabajar y el afán con que reciben las sesiones de capacitación en educación sanitaria", afirma de la Oliva.

Ahora, los residentes de esta zona pueden dedicarse a mejorar el estado de su tierra sin los problemas de enfermedades que les mermaban las fuerzas.

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