Primera condena por lo penal a pescadores furtivos de truchas

  • Un juzgado de Granada dicta la primera sentencia penal por pesca ilegal de trucha común, una especie protegida

El Juzgado de lo Penal número 6 de Granada ha condenado a tres pescadores furtivos que fueron sorprendidos en un paraje de Sierra Nevada por agentes del Seprona de la Guardia Civil con cuarenta ejemplares de truchas comunes, una especie protegida. La pionera sentencia fue dada ayer a conocer por la Asociación para la Conservación Piscícola y de los Ecosistemas Acuáticos (ACPES), dedicada a la defensa y conservación de los peces autóctonos de Andalucía.

La sentencia condena a los tres furtivos por un delito contra la flora y fauna tipificado en el artículo 335 del Código Penal y les impone ocho meses de multa, además deberán indemnizar a Medio Ambiente con 2.000 euros y quedan inhabilitados para lapráctica de la pesca durante dos años. En total, los condenados deberán pagar 6.000 euros. Inicialmente la Fiscalía y la asociación, que ejerció la acusación, solicitaban 14 meses de multa, que se rebajaron a 8 por conformidad de los acusados.

El juez incide en que, además de tratarse de una especie catalogada y protegida por la legislación, por encontrarse amenazada, la pesca furtiva se hizo en un espacio protegido, como es Sierra Nevada.

La Asociación para la Conservación Piscícola aplaude esta condena penal, pues sienta un precedente para evitar este tipo de hechos en adelantte. "A partir de este momento se debe saber que entretenerse matando truchas en nuestros ríos puede tener un coste económico y personal muy elevado; y será siempre una barbaridad, propia de épocas pasadas, y totalmente injustificada", reflexionó su presidente, Alfonso Izco Mutiloa.

El colectivo elogia el trabajo de los agentes del Seprona, por su "magnífica" labor de vigilancia, y reprocha a la Consejería de Medio Ambiente que no se haya personado en el caso y que la acusación la haya ejercido la asociación, que incluso solicitó una indemnización para el organismo autonómico.

La trucha común, en peligro de extinción, está catalogada en el Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía. Su pesca con muerte está prohibida y en el caso de la pesca sin muerte, está estrictamente regulada por Medio Ambiente, que fija, en función de cómo evolucione la población en los diferentes ríos, los cupos permitidos. La Consejería impulsa distintos programas para su conservación y será precisamente en Granada donde se instale, en el Parque de Huétor Santillán, un centro para su estudio y recuperación, además de los cangrejos de río.

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