"Sólo pedimos que no se nos quiten los derechos que hemos adquirido"

  • Más de medio centenar de personas se concentran contra los recortes sociales

La granadina Fuente de las Batallas fue ayer escenario de la "exposición de la galería del arte del estado del malestar de las personas con discapacidad", una protesta unánime seguida por más de medio centenar de familiares, trabajadores sociales y discapacitados contra los recortes del Gobierno y las administraciones públicas, el copago sanitario y la paralización de ayudas en materia de desempleo.

La de ayer fue una concentración de multitud de historias con nombres y apellidos que están viendo vulnerados sus derechos. Es el caso de Concepción Jiménez, madre de Noelia, una niña de 10 años con autismo que asiste a un aula específica del Colegio Público Parque de las Infantas, donde comparte espacio y necesidades especiales con el resto de sus compañeros, también con discapacidad intelectual.

Desde comienzo de este curso, Noelia y el resto de alumnos esperan la llegada de un logopeda, figura indispensable en los centros educativos con aula específica. Pese a las continuas llamadas de atención por parte de los familiares al colegio y a la Junta de Andalucía, la justificación es siempre la misma: la crisis .

Los recortes también han llegado a la prestación económica mensual de la Ley de Dependencia, reducida por el actual gobierno en un 15%. Ahora, la pensión de Noelia asciende a 354 euros, una cifra que según Concepción no cubre la totalidad de las necesidades de su hija. "Sólo pedimos que no se nos quiten os derechos adquiridos", explicó Concepción.

Además, la mayoría de las familias también se encuentran a la espera de respuesta conforme a la solicitud de beca de educación especial en la presente convocatoria.

Otros padres y madres, cuya esperanza en una futura solución les condujo a no identificar el centro del que hablaban, denunciaron la falta de servicios básicos como la calefacción o el transporte. En este último aspecto, también se ha reducido la partida económica .

La indignación entre los participantes en la concentración era total. "Ellos se han bajado un 5% pero a los discapacitados un 15%", se escuchaba en algún argumento espontáneo de protesta.

Entre los asistentes, también se encontraban trabajadores sociales que llevan siete meses a la espera de que la Junta de Andalucía les pague su salario y otros que sufren la incidencia de los recortes en la rutina de los centros en los que trabajan. Es el caso de María Bolívar, que ve como cada vez resulta más difícil desarrollar los programas previstos en las asociaciones .

La manifestación estuvo marcada por eslóganes como el de "miedo a desaparecer de la sociedad" o "queremos vivir, no sobrevivir", que dejaban clara constancia del sentimiento de discriminación e invisibilidad que sufren las personas discapacitadas y su entono por parte de la administraciones públicas.

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