Un acusado de violar a una turista atribuye la denuncia a la "inmadurez"

  • El imputado asegura ante el tribunal que la relación sexual fue consentida y niega haber empleado violencia · La víctima, una mujer británica, no acudió al juicio

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Francisco R.S.O. se declaró ayer en la Audiencia de Granada inocente de la violación por la que podría pasar los próximos siete años y medio en prisión. El individuo, de 36 años, nacionalidad venezolana y licenciado en Administración de Empresas, fue juzgado por, presuntamente, haber agredido sexualmente hace tres años a una turista británica en una cueva del Sacromonte donde ésta se hospedaba, un lugar al que se dirigieron, según él, de mutuo acuerdo.

Los hechos se remontan al mes de mayo de 2006. Ambos se conocieron en el bar donde el acusado trabajaba como cocinero. Según su relato, se gustaron y quedaron pasar salir juntos por la noche. Tras tomar "un par de quintos de cerveza" y pasar una velada de "caricias y besos" que comenzó en Plaza Nueva, ella le propuso ir al hotel-cueva donde se estaba alojando.

Cogieron un taxi y cuando llegaron, "ella se desnudó, se quedó en bragas en el sofá y comenzó una relación sexual" que acabó consumándose en la cama de forma consentida, afirmó el acusado, quien atribuyó la denuncia de la mujer a "un acto de inmadurez". Así, garantizó que "en ningún momento" usó violencia física o verbal con ella y aseveró -en contra de lo sostenido por la Fiscalía- que no hubo sexo anal, sino "sólo vaginal y oral".

Después del coito, fueron al baño juntos y luego se fumaron "un cigarrillo en el sofá". Fue en ese momento cuando él trató de iniciar una nueva copulación. La cogió entonces de los brazos, "aunque no en plan agresivo sino erótico" y la tumbó, pero ella ya no quiso mantener más relaciones. "Me dijo que parase y que lo sentía, pero que me tenía que marchar", indicó.

"Le pregunté entonces si podía ir al baño y, después de un par de besos y caricias, le pedí un bolígrafo para dejarle mi correo electrónico y mi teléfono", prosiguió Francisco R.S.O., que negó haber reaccionado mal a la negativa de la turista. "Antes de irme me ofreció incluso dinero para que cogiera un taxi y yo le dije que no hacía falta", comentó.

Su versión no pudo ser contrastada con la de la víctima, pues la mujer no compareció por encontrarse en el extranjero, ante lo que la fiscal del caso, convencida de la culpabilidad del acusado, solicitó al tribunal que examinase y valorase la declaración de ella que está incorporada en el expediente judicial.

El juicio quedó visto para sentencia después de que el Ministerio Público mantuviera los cargos contra el procesado, que además de la pena de prisión solicitada se enfrenta al pago de una indemnización de 650 euros a la víctima por el daño moral y psíquico sufrido.

En su informe final, la fiscal dijo esperar que el hecho de que la mujer no acudiera a la vista oral no provoque que los hechos queden impunes. Por el contrario, la defensa del venezolano, que pidió su libre absolución, recalcó que la comisión de una violación es un delito muy grave y "sería igual de grave -subrayó- que se condene a una persona por ello no siendo ciertos los hechos".

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