El año de la autovía a la Costa

  • El Ministerio de Fomento ha fijado para el verano la apertura de la anhelada infraestructura · Los socialistas ponen a prueba su liderazgo en la provincia en las elecciones generales y autonómicas · El despegue del centro Lorca y el Milenario

Las infraestructuras para Granada son el eterno reto, el horizonte de cada 1 de enero. Pero 2008 no debe ser un año más y puede convertirse en el punto culminante de algunos de esos proyectos, en especial, la autovía de la Costa. Lo demás tendrá que seguir avanzando, pero no está previsto que los ciudadanos puedan palpar aún el resultado.

El Ministerio de Fomento ha asegurado que este próximo verano se podrá ir a la Costa granadina por autovía. Para entonces quedará terminado el último tramo de vía de gran capacidad que une Motril con la capital granadina, con Jaén e, incluso, con Madrid. Ese último recorrido es el más complicado por la difícil orografía de la zona y por la necesidad de hacer una serie de variantes que enlacen en el futuro con la Autovía del Mediterráneo (la conocida como 'T' invertida).

La Autovía del Mediterráneo también está previsto que continúe avanzando por la provincia de Granada, aunque no será hasta 2009 cuando se estima su finalización.

Este año también ha de ser importante en el desarrollo de otras infraestructuras como el Metro del área metropolitana, el AVE o la Segunda Circunvalación.

Después del último acuerdo entre la Junta y el Ayuntamiento de la capital, el camino hacia la construcción del Metro parece despejado. No obstante, tanto en este tema como para el resto de infraestructuras pendientes, este año tendrá una nueva fecha clave que puede alterar propósitos y plazos. Es el 9 de marzo, día en que están previstas las elecciones andaluzas y nacionales.

El resultado de las urnas puede ser muy decisivo para Granada, que afronta la construcción de las infraestructuras ya previstas y la planificación de nuevas estrategias de desarrollo, como la conexión con Levante.

Las relaciones entre esos futuros gobiernos con los alcaldes, en especial el de la capital, José Torres Hurtado, pueden ser determinantes. De hecho, la mayor parte de los grandes planes de futuro del PP en la capital pasan por llegar a acuerdos con la Junta y en menor medida con el Gobierno de España.

El eje de todos esos proyectos es el Plan General de Ordenación Urbana de la capital. Éste ha sido aprobado de forma inicial por el Ayuntamiento pero tiene que ser consensuado con la Junta, que tiene la última palabra en materia de ordenación del territorio. De la aprobación del nuevo Plan depende que el gobierno de Torres Hurtado pueda ofrecer terrenos a la Universidad y al Parque Tecnólógico de la Salud para su expansión, está en juego el trazado de la futura Ronda Este, la salida fuera de la ciudad de algunas industrias que ocupan suelo urbano (como Cervezas Alhambra) y, sobre todo, la expansión residencial para el crecimiento de la ciudad. Este último tema tiene una doble repercusión, pues la actividad constructiva aporta fondos al Ayuntamiento, que permiten la ejecución de obras de reforma en las calles como las llevadas a cabo en los últimos cuatro años.

La concejal de Urbanismo lo dejó muy claro en el último pleno: "La ciudad no puede pararse en los próximos años por no tener un nuevo PGOU". Acaba de iniciarse su tramitación y es de prever que hasta que no se constituya el nuevo Gobierno andaluz se andarán muy pocos pasos en la negociación de este documento clave para el futuro de la ciudad. La solución final determinará también el mantenimiento o no de la Vega de Granada, donde el Ayuntamiento plantea gran parte del crecimiento.

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