Tres años sin trenes en Granada

La ciudadanía vuelve a salir a la calle hoy para decir basta ya al desprecio y ninguneo del Gobierno del PP a Granada. Una provincia que cumple tres años sin conexiones ferroviarias y, lo que es peor aún, sin perspectivas ni plazos para la reanudación de este servicio.

Una situación insostenible en términos de movilidad, que conlleva la pérdida de empleo y de ingresos en sectores tan importantes como la hostelería, la restauración o el comercio. Sin olvidarnos de la merma que esto comporta para el prestigio, la competitividad y la imagen de un destino turístico como Granada, sector que representa el 15% de nuestro PIB.

Este escenario es inaudito. Somos la única provincia donde el PP ha interrumpido el tráfico para acometer las obras del supuesto AVE. Una decisión que se tomó después de que Mariano Rajoy desvirtuara el proyecto de Alta Velocidad que el Gobierno socialista planificó y cuyas obras dejó muy avanzadas.

En 2013, el actual Ejecutivo descartó construir la Variante de Loja y su estación, y la sustituyó por una mera adaptación del trazado del ferrocarril para que discurriera por una sola vía y un túnel del siglo XIX.

Similar fin ha tenido la integración del AVE en la ciudad de Granada que en principio se diseñaba de manera soterrada. El PP decidió que la entrada del tren fuera en superficie para que supuestamente "pudiéramos disfrutar de manera inmediata de la alta velocidad". La exministra Ana Pastor consumaba así la división de los barrios de La Chana, los Pajaritos y Rosaleda. Estas medidas han provocado que el tráfico ferroviario permanezca cortado desde abril de 2015.

A este desolador balance de la política ferroviaria del PP, hay que sumar un importante rechazo social, la creación de Plataformas, una Mesa por el Ferrocarril -en las que están presentes instituciones, empresarios, grupos políticos, sindicatos y colectivos- y diversas manifestaciones a las que el Gobierno de España y el PP de Granada hacen oídos sordos.

Esta tierra necesita sin demora un verdadero impulso por parte del Ejecutivo central. Necesita de una infraestructura primordial como es el tren que sigue sin llegar y, cuando lo haga, no será Alta Velocidad sino un tren de segunda.

Porque para contar con todas las garantías debería tener doble vía y ancho internacional, incluir la Variante en Loja y contemplar el soterramiento en la capital. Unas características que no termina de concretar el Ministerio de Fomento, como hemos podido comprobar estos días en el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2018.

Unas cuentas calco a las del pasado año que contemplan una ridícula partida de tan solo un millón de euros para el estudio de la integración del tren en la ciudad.

Ante esta manera de proceder, desde el PSOE de Granada hemos pedido a todas las fuerzas políticas que cerremos filas para garantizar que este proyecto se dote presupuestariamente en las cuentas estatales y salga adelante.

Hemos propuesto un acuerdo para que las enmiendas a los Presupuestos compensen este tipo de déficit y tengan en consideración la complicada situación que atraviesa la provincia.

Pero sin duda, la cita más inminente la tenemos este domingo para clamar por el fin del aislamiento, la llegada del tren y la ejecución de la Alta Velocidad.

Aprovecho estas líneas para animar a la ciudadanía a que participe y defienda lo es que es de justicia, ser un gran nudo en comunicaciones ferroviarias. Granada no merece más que nadie, pero tampoco menos que el resto de territorios.

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