La despensa de la feria

  • En el ferial un gran número de operarios ultiman los detalles, decoran las casetas, llenan las neveras y encienden los fogones para ofrecer una semana de diversión y tradición

En el recinto ferial de Almanjáyar unos ultimaban los detalles y a otros parecía que les iba a pillar el toro. Fuera como fuese, e irremediablemente, a partir de hoy comienza la Fiesta Mayor de Granada y casi todas las casetas están a punto con su decoración especial, una amplia oferta gastronómica típica de feria, neveras llenas de bebida para que no falte nada y mucha ilusión. La portada de la feria, que tendrá su protagonismo esta noche a las 23:30 horas con el encendido, se muestra sencilla, aunque será el punto de encuentro de muchos que, durante estos días, recorrerán la calle de La Zambra, la de El Vito, la de La Caña o la de La Reja. Los operarios trabajan sin descanso. "Hasta que se haga de día estaremos sin parar", contaba uno de ellos. En el Colegio de Árbitros dos trabajadores con mascarilla pintan el suelo de color amarillo, hay otros solares completamente vacíos donde parece que no se montará nada. La CNT monta sus barras, hay mucho por hacer y poco tiempo por delante. En La Pedrería algunos socios se reúnen para comer y dar los últimos retoques.

Desde la plaza de Los Caseteros se pueden ver todas las atracciones para el disfrute de niños y no tan niños y la caseta de la Caja Rural de Granada tiene dos cajeros en la entrada ya montados. El calor aprieta y hay fuentes de agua fría en algunos puntos. El albero se levanta y llena todo de una polvoreda seca. Tractores para un lado, montacargas por otro. Algunos espacios aún están por hacer, otros casi han terminado.

La caseta municipal, en la que trabajan alrededor de 25 personas, ofrecerá la clásica manzanilla, habitual en todas las ferias, y la cerveza Alhambra como cada año. Como cuenta uno de los trabajadores, les han regalado "muchas cajas de Alhambra 1925" de las que todo aquel que guste podrá disfrutar. La carta es muy completa y tradicional, desde lomo al ajillo hasta paella pasando por pinchos y montaditos y como no, un buen jamón serrano que no debe faltar.

La Casa de Motril estaba en obras horas antes de la puesta de largo. "Vamos muy mal, muy atrasados", contaba Manuel Puentedura, encargado de esta caseta hecha de cañizo y con aire marinero. "Los farolillos serán azules y blancos, porque para eso son los colores de Motril", aseveraba. Se mostró nervioso pero con ganas, alegre y atento a cada detalle. La tapa estrella de esta casa va a ser el pescado. Mañana martes celebrarán el día del espeto al estilo tradicional "nada de plancha", decía, "en una barca con leña, como se hace de verdad" y servirán a los comensales pulpo y sardina. Otra particularidad de este recinto es el palito. "El que viene a la feria no se puede ir sin tomar el palito de ron", un cóctel con caña de azúcar, limón y ron Pálido de la tierra del que se consumirán, según Puentedura, "alrededor de 2.000 litros". Y entre cañizos, redes, mantones y macetas de cocoteras esperan acoger unas 200 comidas diarias.

En La Ruiseñora, en la calle de La Zambra, empezaron las reuniones ayer con un arroz. Es la caseta más antigua, se fundó en 1967. Pepe Martos, José 'El Tuno' y Ainhoa hacen cada año el bautizo de los nuevos socios, "básicamente es bañarse de manzanilla". Las fotos de antiguos socios recorren toda la caseta con anécdotas y momentos inolvidables para ellos. El menú tiene una diversidad de platos muy elaborados que van desde lo más tradicional a lo más moderno. Los pajarillos fritos y las migas estarán presente, aunque tampoco está demás probar los espárragos con jamón ibérico y queso Ideazábal. El jueves será el día de la manzanilla y esperan que se beban unas 100 botellas.

Manolo Velasco y Gabriela García llevan 23 años al frente de la caseta Los 17. Cada año diseñan una camiseta para los socios con el escudo de la caseta. Ponen a prueba la freidora, no dejan nada a la improvisación. Tienen un frigorífico para la carne, otro para el pescado y otro para el embutido, y todo se fríe con aceite de oliva. Los servilleteros son de lunares, las mesas y las sillas son clásicas, azules y verdes con decoración floral, típica de la feria. Ofrecen torta "de la virgen de las Angustias", explica uno de los cocineros. Una particularidad de esta caseta es el toque de Sovry, así lo llaman, que puso su grano de arena en esta casa pintando los paisajes de la Vega, temática que han decidido para este año en Los 17.

Los scouts de Granada también tienen su caseta un año más, La exploradora. Es el segundo año que montan este espacio y disfrutan preparando toda la decoración mientras bromean y trabajan duramente para que todo esté listo cuanto antes. Las telas del techo llevan los colores de los grupos de scouts a los que pertenecen y las macetas tienen flores de diferentes colores que alegran el espacio. Pero sobre todo, este grupo desprende mucha alegría y compañerismo entre todos los que trabajan. Dentro de este equipo existen unas 250 personas colaborando en todo. Álvaro Ortega y Laura Sánchez, que pertenecen a los grupos de scout de Genil y del Albaicín respectivamente, resaltan una iniciativa muy importante y que es la primera vez que se realiza en la feria. "Colaboramos con la campaña de alimentos Operación kilo. Quien traiga un kilo de comida no perecedera se le cambiará por un plato de comida". "Queremos conseguir 2.000 kilos o más", explican. A elegir hay para todos los gustos, arroz, migas, chorizo, morcilla... Aunque el jueves es el día especial de esta caseta donde los padres, "el apoyo fundamental para que esto salga adelante", contaba Álvaro, organizarán una degustación de crepes a las 1:00 horas de la madrugada.

Juanma es encargado de servicio. Trabaja para la Federación de Caseteros y los abastece de los productos de limpieza y todo lo relacionado con productos de hostelería necesarios, desde servilletas y vasos hasta farolillos. En el abrevadero colocan dos camiones llenos para repartir todos los suministros. Cuenta que este año han repartido alrededor de 6.000 farolillos entre todas las casetas, "pero se está perdiendo la tradición del farolillo porque ahora se usan más los cortinajes", explica. "Esto pasa aquí en Granada, mientras que en Sevilla por ejemplo se respeta esa tradición porque es lo típico de la feria".

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