La feria también se vive en los tendidos de la Plaza de Toros

Está la feria de Almanjáyar, la 'medio' feria del centro y la feria de los toros. El coso granadino se convierte en el centro neurálgico de los amantes de la tauromaquia durante la celebración de las Fiestas Mayores. Cada tarde, cada jornada taurina es un ritual que se repite y que revoluciona toda la zona. Independientemente de la pasión por la Fiesta Nacional, nadie puede negar que cada corrida es un revulsivo económico para el barrio. Horas antes de que comience el espectáculo, la plaza y sus alrededores son hervidero de gente. Se puede decir que los bares de la zona hacen su agosto. El café y la copa antes del festejo y, en algunos casos, las cervezas posteriores dan vidilla a la zona durante toda la semana.

Los negocios son los primeros conscientes de ello y se preparan y engalanan para cada cita taurina. Tradicionales son las meriendas que preparan para todos los aficionados. Por cuatro, ocho y doce euros, los asistentes a la plaza se pueden ir pertrechados con manjares de todos los gustos. Pastelitos salados y dulces, bocadillos, refrescos y hasta botellas de manzanilla se incluyen en los llamados packs de las meriendas taurinas. Aquellos que no las compran in situ, se vienen preparados desde casa. Algunos llegan a la plaza cargados con grandes neveras en las que no falta el embutido, los frutos secos y las bebidas para aliviar las altas temperaturas y los momentos más tensos que se puedan vivir en el ruedo.

No sólo con comida, todo taurino que se precie también va acompañado de su tradicional gorro de paja , el abanico y de las almohadillas que también se pueden comprar en la puerta por uno y dos euros. Con todos los avíos preparados llega el momento de entrar a la plaza y disfrutar del arte taurino. Ayer le tocó el turno a Iván Fandiño, David Mora y Miguel Hidalgo.

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