"Tenemos mitificados los delitos en la red, pero dejan huella"

  • No va a innovar por innovar, sino que Arrebola hará cambios para mejorar el servicio, como descargar al Grupo de Delitos Tecnológicos para que se centre en las estafas más complejas

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Desde que el pasado 10 de mayo ocupó el sillón de la Jefatura Superior de Policía de Andalucía Oriental, aún no ha podido sentarse una mañana entera en él. La agenda de Francisco Arrebola está apretadísima en estos días debido a las numerosas presentaciones, reuniones, actos y visitas oficiales que suelen marcar los inicios en un nuevo cargo. Aterriza en Granada en sustitución de Pedro Luis Mélida y conociendo bien los problemas que tienen las provincias en las que ya ha empezado a mover los hilos, pues es de Málaga, donde hasta ahora había sido comisario principal. Se avecinan cambios orientados a mejorar la calidad del servicio que presta el CNP.

-Bienvenido a Granada.

-Muchas gracias. Muy amable.

-Aunque han pasado pocos días desde su nombramiento, ¿le ha dado tiempo a tomar ya el pulso a Andalucía Oriental?

-Conozco Andalucía Oriental bastante bien, de haber trabajado primero como operativo y luego por las operaciones que se tienen dentro de la Jefatura. No me coge de sorpresa. He estado en otros destinos, como Cataluña, donde era más sorpresivo todo lo que encontrabas allí. Pero la Policía tiene en todos los sitios los mismos procedimientos y los mismos problemas y, por tanto, se trata de aplicar la cultura policial que tienes adquirida a lo largo de los años.

-Cuando cogió las riendas de la Jefatura, dijo que su objetivo principal serían la delincuencia organizada y la común. ¿Podría especificar un poco más?

-Las dos son delincuencia común y, dentro de la delincuencia común, tenemos una no organizada, que es la tradicional, y una organizada, que es una delincuencia moderna, producto de la ambición de obtener el máximo lucro. Y ésta puede ser nacional, mixta o internacional. Estos dos tipos de delincuencia coinciden en esta Jefatura. En Granada y Jaén existe algo de delincuencia organizada, pero donde está más presente es en toda la costa, desde Almería hasta Algeciras. Tenemos una calle inmensa, de muchos kilómetros, difícil de gobernar. Sólo en la provincia de Málaga hay cerca de 200 kilómetros desde Nerja hasta Estepona. Pero, si tienes las medidas apropiadas puedes hacerle frente, siempre y cuando no te descuides y te vayas especializando día a día. Estos señores (del crimen organizado) tienen una imaginación que a la gente le sorprendería si se dedicaran a cosas nobles. Nosotros tenemos que estar, no por delante de ellos, pero por lo menos un pasito por detrás. Debemos estar avispados para que no nos sorprendan y no dejemos sus acciones impunes.

-Y de las formas de criminalidad organizada, ¿cuáles son las que más le preocupan?

-Preocupar, todas. Unas, por su violencia, porque van contra los derechos fundamentales de las personas, como pueden ser los secuestros o los homicidios por encargo. Otras, por su daño económico, que son las más sofisticadas y se enmarcan en el mundo de la delincuencia económica. Hablo de los fraudes que surgen día a día. A veces, las estafas más antiguas, como las piramidales, se aliñan con nuevos modos, pero seguimos con los mismos procedimientos. Lo más imaginativo que teníamos hace 50 años podía ser el tocomocho, pero hoy tenemos asuntos que aunque se cometan aquí, se gestan y desarrollan en espacios geográficos muy diversos. Igual que todo se ha globalizado, la delincuencia también.

-Ha sido elegido para ocupar un cargo de enorme responsabilidad dentro de la Policía cuando la amenaza terrorista ya no es lo que era. ¿Cree que no se puede bajar la guardia?

-La guardia, en terrorismo, nunca se debe bajar. Y de hecho no se está bajando; las últimas detenciones lo han puesto de manifiesto. El Ministerio está muy implicado en que sigamos manteniendo la vigilia y nuestro servicio de Información así lo entiende. Celebraremos el día en que el terrorismo desaparezca.

-Hablando de terrorismo. Recientemente, un grupo salafista hizo una llamada para liberar Granada. No hay que preocuparse, ¿no?

-No, no hay que preocuparse. Y hablando un poco en broma, le diré que Granada la queremos todos; es que es muy bonita... El problema es que se hace propaganda de estas cosas. No hay que preocuparse. De todos modos, nosotros seguiremos controlando estos movimientos radicales.

-¿Cómo se define como jefe?

-Es difícil definirse a uno mismo. Uno no es lo que es, sino lo que los demás ven que es. La percepción de personalidad de uno la configuran los demás. Yo creo que esa pregunta se la debe de hacer a mis subordinados. No todos coincidirán (risas).

-¿Es usted muy exigente?

-(Rotundo) Mucho. Y además, inconformista. Una de mis obsesiones es la calidad de los servicios. Yo creo que la rutina mata y que las cosas no se deben de hacer siempre igual porque la sociedad no es siempre igual. La sociedad cambia y tú tienes que cambiar con ella o quedas muerto. Si te anclas, darás un servicio que no satisface a la sociedad. La Policía tiene que ser muy sensible a las demandas sociales y a la conciencia social. Hay que ser muy exigente e innovar, pero no innovar por innovar.

-¿Y cómo va a innovar? ¿Cuáles son los cambios previstos más inminentes?

-Todos los días hay que hacer algo nuevo. En estos momentos, hemos hecho un cambio a nivel de información, de cara a que todos tengamos la misma información operativa de todo lo que ha ocurrido durante las 24 horas, para que el equipo pueda participar tanto de los problemas como de las soluciones y aportar. También vamos a crear (en Málaga ya existe con un resultado magnífico) una sección para los pequeños delitos de hurto, que son muchos en las estadísticas y muy molestos. Tenemos constancia de que hay grupos organizados dedicados al hurto que superan las cien personas. Se trata de grupos itinerantes que se organizan por ciudades, por espacios, por especialidades: unos van a las terrazas, otros a la vía pública, otros a los hipermercados... Y hay que hacerles frente como una nueva modalidad de crimen organizado. Además, se trata de infracciones que acarrean penas muy leves y, claro, para ellos es magnífico.

-¿Ese grupo de hurtos formará parte de la Brigada de Policía Judicial?

-No. Lo vamos a integrar en los distritos, que son los que más sufren este tipo de delincuencia. Son los más allegados a los ciudadanos y yo creo que a las víctimas hay que atenderlas lo más cerca posible de su vivienda. Van a ser unas 16 personas dedicadas exclusivamente a este pequeño delito económico que es tan molesto para los ciudadanos. Es una lacra.

-¿Cuál es su principal preocupación en la provincia de Granada?

-Acortar los tiempos y la calidad del servicio, tanto de asistencia como de operativo. Aunque nuestra calidad es buena, todo es mejorable y no voy a renunciar nunca a la mejora. Reconozco que soy muy perfeccionista. He de decir, no obstante, que el índice de delincuencia de Granada es muy asumible. Es una ciudad muy segura, pero creo que los ciudadanos nunca están satisfechos. Si me voy de aquí después de tres años habiendo logrado que se hayan victimizado menos personas en Granada, para mí será una satisfacción. Esa es mi lucha y la de la Policía.

-En estos días se ha diseñado un plan de seguridad específico para la Zona Norte. ¿Va a ser este área de la ciudad su prioridad?

-Yo no conocía el problema específico de la Zona Norte, pero ya he procurado ponerme al día. Nosotros vamos a tener una sensibilidad especial con esta zona. Queremos procurar que todos los niños vayan a la escuela, porque creemos que la educación que se imparte en los colegios es fundamental para el desarrollo de los niños. En el aula se aprenden valores, se aprende a convivir y a respetar los derechos de los demás. No es misión de la Policía enseñar eso. La Policía puede actuar, prevenir y reprimir delitos y faltas, pero ahí tenemos que actuar con otras instituciones. Vamos a estar al servicio de ellas.

-El borrador del nuevo reglamento prohíbe por ejemplo que los policías lleven piercing o peinados estrambóticos. ¿Usted va a controlar mucho eso en sus agentes?

-En la vida privada, cada uno, cumpliendo la legalidad, que haga lo que considere oportuno. Pero a un policía la sociedad le exige un plus de urbanidad y buena conducta. Un policía se viste de uniforme para eso, para estar uniformado, si no, cada uno vendría vestido de lo que quisiera. El uniforme es el mismo para todos. Lo único que varía en él son, en las escalas, los galones. Y punto. ¿Exigir? Se lo va a exigir la sociedad. Nadie quiere ver a un policía con pinta de macarra.

-La disciplina es...

-Un modo de hacer gobernable este cuerpo. Cuando somos dos no necesitamos ni disciplina ni que nadie nos ponga en orden para hablar. Pero si estuviéramos ocho o diez, necesitaríamos un moderador. Aquí somos más de 5.000 y si no hay disciplina, si no hay orden, esto sería ingobernable. La disciplina es una imposición por el número.

-¿Un jefe superior tiene que mantenerse al margen de la política?

-Yo creo que sí. Nosotros somos profesionales. Además, yo nunca hablo de política, ni en privado ni en público (risas).

-Pues siguiente pregunta. Los delitos económicos cometidos a través de la red van 'in crescendo'. ¿Piensa reforzar la unidad dedicada a investigarlos?

-Pues mire, ahí hay otra innovación. A partir de este mes de junio, vamos a llevar a cabo una descentralización de ciertos delitos informáticos, cometidos a través de internet. Me explico: el Grupo de Delitos Tecnológicos de Policía Judicial cada vez recibe operaciones más complicadas. Hay, en cambio, otros delitos más simples, como pequeños fraudes y engaños, o los insultos en la red, que son más fáciles de investigar. De este modo, vamos a descargar a la brigada para que pueda profundizar más en los casos más complejos. Tenemos mitificados los delitos en la red, pero dejan huella y si tú gobiernas el procedimiento cualquier investigador puede abordarlos; no tiene que ser un investigador muy especializado, que hará esos mismos delitos pero a un nivel superior.

-Imagino que con los recortes sobra preguntarle si va a haber aumento de plantilla.

-Eso no depende de mí. Es una decisión política. Lo que sí puedo decir es que las plantillas están actualmente muy bien, como nunca las habíamos tenido, por lo que ahora pedir personal sería ridículo. Yo soy más partidario de tener plantillas ajustadas que sobredimensionadas. Los servicios tienes que hacerlos rentables y más en una situación como la que estamos pasando ahora, complicada y preocupante.

-Ahora que se ha referido a la delicada situación económica que vivimos, ¿usted también piensa que la crisis no influye en la delincuencia?

-Ser pobre no conlleva ser delincuente. Los que fueron pobres en este país, los que ahora lo son y los que llegarán son personas que, en muchos casos, podrían darnos clase de moralidad. Ser pobre es una pena, una desgracia. Mi apoyo a todos aquellos que lo están pasando mal.

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