El número de profesores asociados de la UGR se triplica en la última década

  • En 2004/2005 la Universidad de Granada contaba con 126 profesores asociados laborales

  • El pasado curso eran 358

  • La CRUE reconoce que esta figura supone precarizar al profesorado

El número de profesores asociados de la UGR se triplica en la última década El número de profesores asociados de la UGR se triplica en la última década

El número de profesores asociados de la UGR se triplica en la última década

"La figura del profesor asociado, legal, es magnífica. Está muy bien. El presidente de la Audiencia da unas clases en Derecho... El jefe del servicio de Cirugía del Hospital va a dar unas clases en la Universidad... Bienvenida sea la figura del asociado, pero no la figura del falso asociado, aquel que hace cosas que no debiera". El presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Roberto Fernández Díaz, reconoció recientemente en Granada el problema de los "falsos asociados" en la Universidad española e hizo suya la reivindicación de un colectivo que ve pasar el tiempo sin que los efectos de la anunciada recuperación les lleguen. La tasa de reposición, que limitó a niveles mínimos la incorporación de nuevos docentes a las aulas universitarias -la proporción impuesta por el Gobierno central hacía necesarias diez bajas para que se incorporara un único docente, según se recogía en el Real Decreto 20/2011 de medidas urgentes para la corrección del déficit público-, propició que se recurriera de forma extraordinaria y notable de la figura del profesor asociado. Es lo que asegura la CRUE, con su presidente a la cabeza, y que la propia rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, ha reconocido en foros como el pasado claustro universitario de diciembre de 2017.

Los datos recopilados en las sucesivas memorias de la UGR dan la razón a este discurso, que pone en el foco la palabra "precarización", empleada por Fernández Díaz al referirse a este problema. En el curso 2004/2005, la Universidad de Granada contaba en sus aulas con 126 profesores asociados laborales más otros 186 asociados en titulaciones de Ciencias de la Salud. En total 312, un 9% del total de la plantilla, compuesta en aquel entonces por 3.454 profesores e investigadores.

Los asociados son profesionales -sanitarios, arquitectos, abogados y juristas, ingenieros...- que compaginan su desempeño profesional con la docencia, que puede verse enriquecida por el hecho de que sean personas en activo las que facilitan su experiencia laboral a los alumnos. El pasado curso 2016/2017, según los datos de la última Memoria de la UGR, los asociados laborales en la institución académica granadina eran 358 -este número es prácticamente el triple que en el curso 2004/2005- más otros 118 de Ciencias de la Salud. En total, 476. Es un 13,2% del total de la plantilla de personal docente e investigador de la UGR, que cuenta con 3.582 efectivos.

En los últimos años de la pasada década el crecimiento del número de asociados fue constante pero la gran 'explosión' de la contratación bajo esta figura llegó en 2012, precisamente el año recordado por los recortes impuestos desde el Gobierno central. Ese curso 2011/2012, según los datos de la memoria de la UGR, hubo 414 asociados laborales, más otros 221 profesionales relacionados con Ciencias de la Salud, lo que sumó en aquel curso 635 docentes. El peso de los asociados era ya del 17,1% de la plantilla universitaria, compuesta ese año académico por 3.701 efectivos.

Aquellas contrataciones de 2012 se hicieron ante las necesidades que presentaba la Universidad pública, no sólo la de Granada. Fue entonces cuando comenzó a desvirtuarse la figura del asociado como tal y comenzó el fenómeno de lo que el presidente de la CRUE bautiza como "falso asociado": docentes que no tenían otra tarea profesional con la que compaginar las clases, sino que únicamente podían acceder a la Universidad a través de esta vía, contratos por un número muy limitado de horas y, por lo tanto, con un sueldo muy reducido. En mayo de 2012, el entonces rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, avanzó, ante la dureza de las medidas de recorte que debían asumir las administraciones públicas, que "si hay que reducir" plantilla en la institución académica "primero se irán los que tienen otro trabajo".

Más reciente en el tiempo, en diciembre del pasado año, Pilar Aranda señaló de que durante años se recurrió a la figura del asociado para paliar las carencias que la tasa de reposición provocó en la plantilla de personal docente e investigador. En el último claustro universitario aseguró que desde la UGR se estudiaría "cómo podemos hacer para facilitar el acceso" a un puesto que favorezca la estabilidad "de esos asociados".

"La Universidad tiene que tener en la base de su estructura al profesorado permanente", asume el presidente de la Conferencia de Rectores. "Tienes que tener tu puesto de trabajo, sabiendo que de eso te vas a morir. No podemos seguir con la precarización".

El consejero de Economía y Conocimiento, Antonio Ramírez de Arellano, también reconoció recientemente que la tasa de reposición impuesta por el Gobierno central supuso "reducir el gasto a costa de mermar las plantillas, lo que ha derivado en un proceso de precarización, sobre todo en el eslabón más débil", el de los profesores asociados, indicó el consejero en declaraciones recogidas por Europa Press. Fuera de Andalucía, en el Parlamento, recientemente, la representante del Grupo Parlamentario Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea, Nagua Alba Goveli, indicó que "de facto, pareciera que muchas universidades han asumido que la carrera docente empieza con la figura de profesor asociado, convirtiendo la precariedad en una condición ineludible para hacer carrera académica".

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