"Yo voto para poder protestar luego"

Campus de Fuentenueva a las 12.30 horas. Llaman la atención unas pegatinas que llevan varios estudiantes. No son propaganda electoral. Sólo hablan de votar, de participar, y son de Ciencias Ambientales. "Porque nosotros dependemos mucho de que el rector nos apoye", cuentan Belén Romero y Noelia Mesa. "Nuestra carrera la querían incluso convertir en especialización. Además, queremos una facultad propia".

En Arquitectura Técnica, unos carteles color amarillo fosforito llevan hasta las mesas electorales. Una estudiante, María Angustias Rodríguez, guarda su carné después de haber entregado su papeleta: "Pienso que es importante votar, como ciudadanos y en este caso como estudiantes". En la mesa, uno de los miembros, cuenta que está todo muy tranquilo, que no ha votado mucha gente y que hay algún que otro despistado. "No saben ni cómo se vota. Uno ha llegado y me ha soltado: 'Vengo a votar. ¿Cómo va esto? ¿Te lo digo?'". Con el profesorado, la cosa cambia. Son las 12.40 horas y ya ha votado la mitad.

En la Escuela de Caminos, los alumnos se acercan ya al 20 por ciento de participación y los profesores superan las tres cuartas partes. "Esto es como el alcalde. Hay que votar para que vaya mejor la Universidad y haya mejoras, aunque me acabo de enterar de que sólo contamos el 25 por ciento", se queja un estudiante, Alberto Romero.

Son las 13.00 horas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología, de la que se espera una mayor politización e involucración, y sólo ha acudido el 15 por ciento del censo en las mesas de estudiantes, según comentan los miembros algo decepcionados.

A la entrada de la Facultad de Ciencias del Trabajo, rodeados de carteles de todos los candidatos, tres alumnos discuten si van a votar o no. "No voy a votar porque no he podido ver los programas", dice Mónica Ruiz."Pues yo no voto porque todos son iguales", le secunda Miguel Ulises, al que apoya su compañera Elisa Rodríguez: "Todos dicen lo mismo y luego no van a hacer nada". Arriba, en la mesa electoral, el ambiente está más que tranquilo: ha votado alrededor del 10 por ciento y ya son las 13.30 horas.

Es en la Facultad de Medicina donde está la otra cara de la moneda. Las colas de estudiantes para votar han llegado a dar la vuelta al pasillo en algunos momentos, comenta una trabajadora del personal de Administración y Servicios, María Luisa González, que afirma que ya ha ido al Hospital Real a votar: "Necesitamos un rector que nos lleve bien y que las promesas que haga, las cumpla".

De camino a las mesas, algunos carteles avisan: "Si te dan un sobre cerrado con papeleta ya incluida, ¡ojo!". Los miembros de la mesa -menos ocupados ahora que es la hora de comer (14.00 horas)- cuentan que se les ha advertido de que se use el sobre y la papeleta que los votantes cojan allí mismo, que no se lleven papeletas ni las traigan preparadas. Para velar también por el buen funcionamiento, los acompañan, además, interventores de cada candidatura, como sucede en casi todas las mesas.

Los miembros de la mesa muestran las hojas del censo con más de la mitad de los nombres marcados. "Aquí la participación está siendo muy alta porque ha habido mucha campaña", dice Manuel Lobo. Cristina Prieto ha sido una de las que han soportado la cola para ejercer su derecho: "Yo he votado para poder protestar luego si algo no me gusta. Porque si pasamos, no tenemos derecho moral a quejarnos".

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