El Consejo de Guardianes iraní admite irregularidades en las elecciones

  • El organismo encargado de validar los resultados reconoce que en 50 ciudades votaron más electores de los inscritos en el censo, pero minimiza su impacto al asegurar que eran "sólo tres millones de votos"

El Consejo de Guardianes iraní admitió ayer que en las elecciones presidenciales del pasado día 12 se cometieron irregularidades, informó la página web del canal estatal de televisión Press TV.

Según cita el canal, el organismo iraní ha asegurado que en 50 ciudades votaron más electores de los inscritos en el censo, lo que implica más de 3 millones de votantes, reconoció el portavoz del Consejo, Abbas-Ali Kadkhodaei.

El citado Consejo, integrado por seis clérigos y seis juristas, es el organismo encargado de validar los resultados electorales presentados por el Ministerio de Interior para que sean oficiales.

No obstante, el Consejo se apresuró a minimizar la importancia de este dato al asegurar que "sólo afecta a tres millones" de votos y que incluso es "normal" porque la ley iraní permite a los ciudadanos votar en cualquier ciudad en la que se encuentren.

Los resultados oficiales otorgan el 62,6% de los votos al actual presidente, el ultraconservador Mahmud Ahmadineyad, y al líder opositor reformista, Mir Husein Musaví, el 33,75%. En sus 30 años de existencia, el Consejo jamás ha tomado una decisión de tal calibre como la anulación de los comicios, que exige la oposición.

Por otro lado, el régimen iraní endureció ayer la represión de las protestas con la intervención del cuerpo de elite de la Guardia Revolucionaria para impedir una nueva marcha opositora.

Según testigos, más de 2.000 efectivos antidisturbios y milicianos islámicos Basij armados con palos y barras de hierro se desplegaron en la céntrica plaza de Haft-e Tir y sus alrededores donde se concentraron un millar de manifestantes. Éstos explicaron a Efe que las Fuerzas de Seguridad emplearon botes de humos y gases lacrimógenos para dispersar a varios centenares de hombres y mujeres vestidas de negro que gritaban Alahu Akbar (Dios es el más grande). Algunos fueron detenidos tras ser perseguidos en las calles aledañas.

Como en ocasiones anteriores, la información no pudo ser contrastada por la prensa internacional, que tiene vetada la cobertura in situ de estas marchas.

La oposición iraní, que denuncia fraude en las elecciones del pasado día 12, convocó ayer una nueva jornada de luto y protesta por la muerte, hace una semana, de ocho personas en una multitudinaria marcha en la emblemática plaza de Azadi, en Teherán. Además, pretendía rendir tributo a la joven Neda, asesinada a tiros días atrás cuando al parecer observaba una manifestación con su padre en el centro de la capital.

Ayer, horas antes de que la manifestación arrancara, el cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria alertó de que se "emplearía a fondo" para evitar las protestas de la oposición. En un comunicado divulgado en su página web, el citado cuerpo advirtió a los manifestantes que harían frente a "una dura respuesta de la Guardia Revolucionaria, los Basij y otras fuerzas" si proseguían con su intención de tomar las calles.

La presencia de la Guardia significa un paso adelante en la determinación del régimen de acabar con las protestas, ya que es el cuerpo más preparado y armado de las Fuerzas de Seguridad iraníes. Su dirección depende del líder supremo de la Revolución, el ayatolá Ali Jamenei. De ellos dependen, asimismo, los Basij, desplegados desde hace días por toda la ciudad.

Irán es escenario desde hace más de una semana de manifestaciones y violentos enfrentamientos que estallaron tras conocerse la victoria, por una sorprendente mayoría absoluta, de Ahmadineyad.

El viernes, en un inusual sermón, Jamenei exigió a la oposición que pusiera fin de forma inmediata a las protestas y advirtió a sus líderes que serían los responsables si se producía un "baño de sangre".

Aun así, miles de personas marcharon por la calle Enguelab el sábado, manifestación que concluyó con disturbios en los que, según cifras oficiales, hubo 13 muertos.

Irán acusa a EEUU y varios países europeos de interferir en los asuntos internos de Irán y fomentar estos disturbios. En especial ha atacado al Reino Unido, cuyas relaciones dice estar "reconsiderando" a la luz de los hechos ocurridos antes, durante y tras las elecciones.

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