España se queja a Israel por los nuevos asentamientos

  • El Gobierno se suma al descontento manifestado por Reino Unido, Francia, Suecia o Rusia por la construcción de 3.000 casas más en Jesuralén Este y Cisjordania.

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El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, considera que Israel comete una "enorme torpeza" congelando los fondos que recauda en nombre de la Autoridad Palestina y anunciando que seguirá con su política de asentamientos en Cisjordania. "Exactamente, dos cosas que la UE había pedido a Israel que no hiciese", ha apostillado. García-Margallo, ha anunciado que ha dado instrucciones al secretario de Estado para que convoque al embajador de Israel, con el fin de hacerle partícipe del "disgusto" por las dos medidas anunciadas por el Gobierno israelí. El ministro ha resaltado que la adhesión de la Autoridad Palestina como miembro observador de la ONU es "una nueva oportunidad para la paz, para hacer arrancar unas negociaciones" que han estado bloqueadas mucho tiempo y llegar a "un Israel seguro y una Palestina viable".

España se suma así a los gobiernos europeos que ha manifestado su rechazo a la política de asentamientos de Israel con llamadas a consulta a los embajadores del país. Un portavoz del ministerio de Exteriores israelí confirmó que los embajadores del Gobierno de Benjamin Netanyahu fueron convocados en Londres, París y Estocolmo. "Condenamos la reciente decicisión de Israel de construir 3.000 nuevas viviendas", afirmó el Ministerio de Exteriores británico en un comunicado, asegurando que el movimiento "amenaza la viabilidad de una solución de dos Estados".

Londres no confirmó sin embargo las especulaciones sobre una posible retirada de su embajador en Israel. "Cualquier decisión sobre otra medida que Reino Unido pudiera tomar depende del resultado de nuestras discusiones con el Gobierno israelí y con nuestros socios internacionales, entre ellos Estados Unidos y la Unión Europea", explicó el ministerio.

La decisión de Israel provocó también las protestas de sus socios tradicionales, como Alemania. La canciller alemana, Angela Merkel, exigió a Israel que renuncie a llevar a cabo sus planes de nuevos asentamientos. "El Gobierno alemán está muy preocupado por los planes de construir 3.000 nuevas viviendas", comentó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.  "Israel socava así la confianza en su disposición a negociar en el proceso de paz del Cercano Oriente", indicó Seibert al mismo tiempo que señaló que con esta licitación de nuevas viviendas "se hace cada vez más pequeño el espacio para crear un Estado palestino, algo que también quiere Alemania".

El asunto será tratado durante las consultas israelo-alemanas que tendrán lugar esta semana en Berlín, durante las cuales Merkel recibirá al primer ministro de Israel, Netanyahu, el miércoles por la noche en la Cancillería. También Rusia instó a Israel a frenar su proyecto. "Los planes de la parte israelí se observan con una seria preocupación en Moscú", informó el Ministerio de Exteriores, que también reclamó el pago a los palestinos de los impuestos recaudados por Israel. El Gobierno ruso acusó además a Israel de empeorar la ya de por sí grave situación humanitaria que se vive en los territorios palestinos.

Incluso Estados Unidos, el principal socio de Israel, criticó el viernes esta decisión. La secretaria de Estado del país, Hillary Clinton, aseguró que "estas actividades entorpecen una paz negociada".

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