La muerte de un hombre negro reabre la herida racial en EEUU

La muerte la noche del martes en Baton Rouge (Luisiana) de un ciudadano negro por policías blancos ha reabierto la herida racial en Estados Unidos, con protestas que reclaman el fin de la violencia policial contra la comunidad negra. "Esto es un linchamiento legal. La Justicia debe prevalecer", afirmó ayer el reverendo Jesse Jackson, representante del movimiento de los derechos civiles de los negros.

De esta forma, Jackson se hizo eco de las protestas, la rabia y la indignación que han seguido a la muerte de Alton Sterling, un hombre negro de 37 años, padre de cuatro niños y que sufrió un encontronazo que acabó en tragedia con dos policías blancos, un suceso que investigarán el Departamento de Justicia y el FBI.

"El Departamento de Justicia recabará todos los hechos y pruebas disponibles para llevar a cabo una investigación exhaustiva e imparcial", dijo uno de los portavoces de ese departamento.

En concreto, la división encargada de examinar el caso será la de derechos civiles, que se dedica a investigar prácticas racistas.

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