Arte hoy

Absoluta contundencia formal

  • El artista y profesor de Bellas Artes Javier Arteta expone en la galería Jesús Puerto una colección de piezas sobre madera de gran formato en las que muestra su visión del mar y los paisajes

Si tenemos en cuenta que la pintura ha vivido unos tiempos recientes con no demasiadas buenas propuestas -quizás porque los pintores se han dejado seducir por los esquemas de una modernidad no excesivamente bien entendida y peor planteada-, resulta reconfortante observar cómo se vuelve a la sensatez y los que son auténticos pintores asumen su condición planteando una realidad que no debe tener vuelta de hoja.

Empiezo mi valoración de esta exposición de Javier Arteta porque, precisamente, con su obra el espectador se encuentra ante los grandes planteamientos de una pintura que deja, sin equívocos, abiertos los postulados de una creación sin reservas y mostrando una realidad pictórica que desentraña los registros de la gran pintura de siempre.

El autor nos conduce por un paisaje escuetamente transmitido desde el apasionamiento de un dibujo rápido, medido y con los argumentos estructurales perfectamente asumidos para desencadenar una fórmula expresionista, poderosa y llena de contundencia formal. Provisto de un dibujo excelso y determinante, el pintor se sitúa ante el paisaje para rescatar su esencia compositiva, dejando atrás desvirtuaciones visuales y positivando una realidad sutilmente aprehendida y sabiamente desarrollada. Tras cada uno de los gestos plásticos se anuncia un modelo expresivo muy bien estructurado, adecuando correctamente fondo y forma y dejando entrever los muchos episodios ilustrativos de una realidad que no se queda en los meros y epidérmicos efectos representativos.

Javier Arteta asume el poderoso carácter de la materia plástica y sin muchos dispendios compositivos -sólo aquellos que sirven para configurar las bases de la esencia expresiva- desencadena una fórmula pictórica rigurosa donde las marcas dibujísticas generan el emocionante desarrollo plástico de un gesto que, a pesar de la rapidez extrema con que está desarrollado, nada ha quedado supeditado a una mecánica automática a la búsqueda de simples probaturas insustanciales.

El trabajo creativo de Javier Arteta no deja traslucir una pintura fácil y cómoda, como podría suponerse ante los modelos elegidos, un paisaje cercano de la costa granadina; todo lo contrario, manifiesta una creciente fortaleza compositiva desde donde se desencadenan unos episodios pictóricos alejados de todo efectismo y abocados a una plástica de amplio espectro expresivo y rigurosa contundencia. La exposición que trae Jesús Puerto nos pone en contacto con un pintor sobrado, pertrechado suficientemente de un bagaje pictórico amplio y lleno de entusiasmo, lo que permite el encuentro feliz con un modo de auténtica pintura. Desde esos registros no es difícil sustraerse a los testimonios de una plástica en abierta expansión que no deja indiferente. Alegrémonos al poder contemplar la vuelta a la sensatez de la pintura.

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