Anarcoma, agente libre

  • Nazario reúne en La Cúpula, en un solo volumen, la obra integral del detective transexual que llenó páginas en la revista 'El Víbora', uno de los grandes iconos de la contracultura española

El detective transexual Anarcoma, uno de los personajes más icónicos del 'underground' español. El detective transexual Anarcoma, uno de los personajes más icónicos del 'underground' español.

El detective transexual Anarcoma, uno de los personajes más icónicos del 'underground' español. / ediciones la cúpula

Para venir del underground es necesario tener una extrema ansiedad por escapar de la ortodoxia del mundo. No por un sentimiento trágico de la vida, sino por un simple desparrame lúdico. El dibujante sevillano Nazario (Castilleja del Campo, 1944) ya alcanzó hace tiempo ese punto de ebullición en el que sólo le es posible vivir fuera de cualquier magistratura que no aliente el disparate, el exceso y la fraternidad de la diferencia. Como muestra, ahí está el personaje de Anarcoma, el detective transexual -mitad Humphrey Bogart, mitad Lauren Bacall- que llenó páginas en la mítica revista El Víbora.

El escritor Javier Pérez Andújar ha cifrado en unas pocas palabras el alcance y el espíritu de este personaje fulminante, del que la editorial La Cúpula acaba de reunir todas sus historietas: "Aquel travelo con gabardina era un inadaptado, como todos nosotros entonces. Por esa razón, era uno de los nuestros. Es un tumor anárquico y de libertad que le salió a la cultura". Tras años de difícil acceso a sus aventuras, Anarcoma. Obra gráfica completa viene a presentarlas ahora, con motivo de su 40 aniversario, en formato de cómic de lujo: gran tamaño, tapa dura, distribución internacional, con 160 páginas en papel de primera calidad y una revisión de los colores por parte del autor.

El dibujante documenta escenarios y tipos con el empeño de un obsesivo miniaturista del lumpen

Así, la exuberante detective y su séquito de chulos, chaperos y maleantes vuelven a pasearse por una Barcelona barrocamente sórdida, envueltos, por lo general, en argumentos con un delirante toque noir. Abundan las escenas de sexo explícito, pero también las situaciones cómicas, como las protagonizadas por el robot calvo XM2, una máquina capaz de matar de placer creada por el histérico profesor Onliyú. "Es un tebeo que se rebosa a sí mismo, un muestrario de lujuria, un dechado de vibrante crueldad y de tabúes por los aires", señala, a modo de prólogo, Rubén Lardín, quien lo califica de "diferente, delirante y raro (como adjetivo de virtud)".

"Quería hacer un retrato de la Barcelona underground. Crear un personaje que se moviera por el ambiente homosexual, de travestis, de bares de transformistas. Ése fue el origen", ha explicado Nazario. "Primero pensé en un detective homosexual, pero no me cuadraba. Tampoco veía a una mujer en aquellos ambientes. Entonces comprendí que tenía que ser un transexual, con total impunidad para entrar en cualquier tugurio y más libertad de movimientos", comenta el dibujante, que reconoce las influencias de la rotundidad masculina de los cuerpos dibujados por Tom de Finlandia.

Anarcoma -nombre que nace de la contracción de los conceptos anarquía y carcoma- apareció por vez primera en la revista Rampa, aunque su éxito llegaría con su salto en diciembre de 1979 a El Víbora, donde Josep María Berenguer reunió a renovadores de las viñetas como Mariscal, Max, Hortelano y Ceesepe, muchos de ellos procedentes del grupo El Rrollo. Todavía vivo Franco y con la censura legalmente activa, esta tropa saca auténticas barbaridades. Ellos se animan a deletrear la realidad con una simbología canalla y transgresora. Era como si el mundo estuviese por hacer. O por destruir del todo para levantarlo completamente de nuevo.

Desde las viñetas de Anarcoma, Nazario es el voyeur de un mundo desatado al que dio forma sin desatarse del todo. No lo explica, ni lo pretende. Tan sólo deja su versión de algo tan loco como andar por el alambre. Los travestis, los modelos jóvenes, los artistas jóvenes, los rockeros jóvenes, los actores jóvenes, los chaperos, jóvenes también, los torcidos, los que iban de acá para allá con la cabeza llena de vientos. Todos estaban conectados en aquella Barcelona que se reducía a un puñado de calles a la manera de un fabuloso fortín sin puertas. La creatividad era extrema, urgente, excitante.

A partir de aquí, Anarcoma. Obra gráfica completa es un manual de escenarios, rituales, hablas y tipos que Nazario documenta con la dedicación de un obsesivo miniaturista del lumpen. "Es un híbrido que me sirve para retratar el ambiente de Barcelona de los años 70 y 80, inspirándome en la ciudad que describió Jean Genet", asegura. Claro que la fiesta comenzó a decaer cuando aquella capital de los excesos empezó a estar muy laminada de heroína y de sida. De intemperies. De muertes prematuras. Aquel modo alternativo de vivir perdió protagonistas, fuerza, sitio y gracia. La contracultura, aquel día, dejó la calle y empezó a entrar en los museos.

Con la publicación de este volumen, Nazario avanza en una época creativa tremendamente fértil. Ya el año pasado publicó La vida cotidiana del dibujante underground (Anagrama), la primera entrega de sus memorias, y más recientemente también nos ha dejado en las librerías el volumen Nuevas aventuras de Anarcoma y el robot XM2 (Laertes), una reconversión en novela de lo que habría sido la tercera aventura en viñetas de su personaje, un auténtico folletín delirante con un gran clímax final en el mismísimo Palmar de Troya.

Además, ya tiene entregado, aunque aún sin fecha definitiva de publicación, el segundo volumen de sus memorias, donde detalla "mi vida en Sevilla desde que voy a ejercer de maestro a Morón de la Frontera". "Y hablo también de mi salida del armario y de los primeros novios". Lo dice él, que alguna vez ha contado que mantuvo relaciones con quien se autoproclamaría después el primer Papa de la Iglesia Palmariana. "Yo me movía ligando por los lavabos de la ciudad y todo el mundo lo conocía y tuvimos relaciones, sí". Cuando lo recuerda, por cierto, Nazario siempre lo hace entre risas...

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