Ángel Corpa le pone voz a los versos de Cervantes y Alberti

  • El ex miembro de Jarcha, que actúa esta noche en el teatro Alhambra, considera que, sin los cantautores, ni la Transición ni la Constitución habrían sido lo mismo

"Sería difícil concebir la Transición sin el papel de los cantautores. No tendríamos la Constitución que tenemos sin la influencia que ellos tuvieron. Fueron los catalizadores de un montón de ideas", asegura. Ángel Corpa, fundador del grupo Jarcha sabe muy bien de lo que habla porque algunas canciones, como Libertad sin ira, fueron casi un himno generacional. Esta noche actúa en el teatro Alhambra con su espectáculo Verso a verso en el que, acompañado tan sólo de su guitarra, un violonchelo y una flauta travesera, la pone música a los versos de Cervantes, Alberti, Miguel Hernández o Machado con su voz profunda.

Corpa ha elegido un formato musical muy básico para llegar al alma de los poemas. "Las canciones se pueden vestir de muchas formas", dice. "Puedas hacerla con una orquesta sinfónica o con un grupo. Yo he utilizado esta fórmula porque me gusta ir al asunto de las cosas, a su esencia. Al plantear los temas con esa desnudez se consigue que la poesía asome por encima de la canción".

Hace unos años decidió abordar musicalmente los poemas de autores del Siglo de Oro y se encontró con los versos de Cervantes. "Lo sorprendente es que no se conozca su faceta poética", comenta. "Quizá porque no escribió un libro de poesía propiamente, sino que fue dejando sus versos de forma salpicada, sobre todo en La Galatea. Pero es sorprendente. Cuando estaba trabajando con él descubrí que en El Quijote utilizó 15.000 vocablos, cuando un académico de hoy llega, como mucho, a los 4.000. Es un poeta con muchísimo ritmo".

¿Y pueden resistir los versos de Cervantes en los tiempos de Operación Triunfo y el consumo inmediato? "Ésas son las pequeñas puntitas de un gran iceberg", responde. "Estamos en una sociedad que ha perdido muchos nortes, desbocada por el capitalismo salvaje. Sólo somos consumidores y cada vez tenemos más desequilibrio porque nos falta llenar algo: el espíritu. Vivimos en la estupidez de la cultura del shopping, de la compra. Entiendo a los jóvenes que hacen botellón porque lo que intentan es anestesiarse de ese vacío".

En 1997, tras el asesinato a manos de ETA de Miguel Ángel Blanco, la gente salió a la calle cantando espontáneamente Libertad sin ira, de Jarcha. "A mí me sorprendió muchísimo. Aquel acto fue algo tremendo dentro del salvajismo de ETA. Cuando escuché a la gente cantando la canción me quedé frío. No me esperaba que eligieran esa canción. Fue un momento de mucho orgullo porque la canción deja de ser tuya para ser del pueblo. La gente la hizo suya".

Veinte años antes, la canción había sido un himno generacional, la música de la democracia. "Sin los cantautores, la Transición habría sido distinta", señala. "Los cantautores tuvieron mucha clarividencia. Fueron la punta de lanza de una generación que protagonizó el cambio. No tendríamos la Constitución que tenemos sin la influencia de los cantautores".

El músico descarta una posible reunión de Jarcha. "Si lo hiciésemos ahora sería por motivos económicos o de fama, no por honestidad", comenta. "Y para mí, a pesar de que en estos tiempos no cuenta mucho, la honestidad es un gran valor. Quiero mirarme a los ojos cada mañana".

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