Batman en bruto

  • La editorial Planeta deAgostini publica en España el tebeo de Paul Pope, el dibujante más 'cool' del momento, en el que lleva al hombre murciélago al futuro

Si un día el lector se encuentra trasegando alegremente en una exposición de arte contemporáneo de alguna galería del Soho neoyorquino y tropieza con un tipo alto y bien parecido, ataviado con una camiseta de tirantes y unos vaqueros rasgados de Donna Karan, que no lo dude: ese tío no es ningún amigo de Derek Zoolander, sino Paul Pope, el dibujante de tebeos más cool de la última década.

Paul Pope (Filadelfia, 1970) pertenece a esa generación de artistas que está empeñada en enterrar definitivamente el arquetipo del dibujante freak vestido con enormes camisetas hawaianas y capaz de discutir durante horas si La Masa es más fuerte o no que La Cosa. Al igual que Michael Allred o Darwyn Cooke, Pope no ha renunciado al cómic de género, ahora sí, con su justo y necesario toque de auteur. De vocación indiscutiblemente pulp, y admirador confeso de artistas tan dispares como Alex Toth o Hergé, Pope comenzó su carrera autopublicándose su cómic THB en 1995.

Ese mismo año comenzó a trabajar para la editorial japonesa Kodansha, y allí perfila sus poderosos rasgos de estilo: trazo salvaje y directo, un pincel poderoso y una fluida puesta en escena en la que vomita todas sus influencias sin pudor.

En poco tiempo, el de Filadelfia llama la atención de las grandes editoriales norteamericanas y publica con Dark Horse, alguna historia corta para Marvel y en el sello Vertigo, el refugio del tebeo independiente de la todopoderosa DC Comics.

Ya en esta década, su cómic Teenage Sidekick, una historia corta sobre Robin, el protegido de Batman, le vale el reconocimiento de la crítica y el prestigioso premio Eisner en 2006.

Y en 2007, dos nuevos Eisner: mejor autor completo y mejor serie limitada, por Batman: Year 100. La serie, que ha sido recopilada recientemente en un solo tomo por Planeta deAgostini, nos lleva a un futuro cercano en que Estados Unidos se ha convertido en un estado policial. En este escenario irrumpe un Batman dispuesto a todo para darle la vuelta a la tortilla y luchar por las libertades, ayudado por un descendiente del comisario Gordon y un equipo de colaboradores de lo más variopinto donde no falta un nuevo Robin.

La sombra de Frank Miller y su Dark Knight es alargada, pero Pope es infinitamente más respetuoso con el personaje que el creador de 300. Donde Miller retuerce, Pope acaricia. Mucho más plástico, sin el experimentalismo formal de Miller, Pope se contenta con realizar un muy buen tebeo de ciencia ficción y superhéroes, con un regusto al Masamune Shirow de Ghost in the Shell. La espectacularidad de su dibujo se ve complementada eficazmente con la labor del colorista español José Villarrubia (Madrid, 1961), que crea una atmósfera asfixiante y densa.

Los extras del volumen incluyen una historia corta sobre Batman en la Alemanias nazi, dibujos preparatorios de Pope y reflexiones sobre el cómic de superhéroes actual. El autor incide en un punto que cuida especialmente en sus creaciones: el vestuario de sus personajes. Para Pope, saber qué tipo de botas lleva Batman en sus correrías es un detalle fundamental. Y es que no en vano Pope fue reclamado recientemente por la prestigiosa firma de moda neoyorquina Donna Karan para que diseñara una línea con el sello personal del autor. Un detalle más que convierte definitivamente a Pope en algo más que un dibujante de cómics al uso.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios