Christina Rosenvinge regresa a "la canción pop más primaria"

  • La cantante se reencuentra con España y el castellano en las letras de 'Tu labio superior'

La cantante Christina Rosenvinge acaba de lanzar su nuevo disco, Tu labio superior (Warner), que presentará en Madrid y Barcelona los días 22 y 23 de noviembre, y con el que, según confiesa, ha regresado "a la canción pop más primaria".

Nacida en Madrid hace 44 años, hija de padre danés y madre inglesa, debutó muy joven en bandas como Ella y los Neumáticos o Magia Blanca, aunque la popularidad le llegó con el dúo de pop naïf Álex y Christina, que formó con Álex de la Nuez. En 1991 debutó como compositora en Christina y los Subterráneos, grupo de pop-rock para radiofórmulas con dos discos, giró hacia el rock underground con el álbum Cerrado, en 1999 se trasladó a Nueva York y, bajo el paraguas de Sonic Youth, publicó tres discos en inglés -Frozen pool, Foreign land y Continental 62-, mantuvo una relación con el escritor Ray Loriga, con quien tuvo dos hijos, y regresó hace un par de años a Madrid.

El año pasado volvió al castellano con el minielepé Verano fatal, compartido con Nacho Vegas, y ahora publica Tu labio superior, grabado en Hoboken (EEUU) con sus amigos estadounidenses Steve Shelley (Sonic Youth), a la batería; Chris Brokaw (ex Come), a la guitarra y el bajo; y Jeremy Wilkins, al bajo, contrabajo y guitarra, más el multiinstrumentista Charlie Bautista, fiel acompañante en los últimos tiempos, y los coros de Nacho Vegas.

En once piezas como La distancia adecuada, Eclipse, Tu boca, Las horas, Nadie como tú o una versión de In the evening, de Leroy Carr, Tu labio superior muestra a una Rosenvinge rockera que canta canciones de despecho, amor, desamor e ira, desnudándose en los textos, con ritmos de pop, rock, cabaré o canción.

A su juicio, este "reencuentro" con el castellano ha sido "feliz" porque el inglés es bueno para las melodías minimalistas y para ciertas músicas, pero, pese a su esfuerzo, "no es tan fluido al no dominar el sentido del humor o los terceros sentidos de las cosas. El castellano me provoca incomodidad por las palabras largas, pero he ganado en fluidez al afilar una historia".

Asimismo, reconoce la ayuda en estos años de Shelley y ahora de Brokaw en su búsqueda de un lenguaje musical tras un disco como Continental 62, donde "todo era más evidente y con más partes".

"Ahora quería tres acordes, volver a la canción pop más primaria", expone la cantante, que ha producido también el disco. Sin un hilo conductor en los textos, Rosenvinge cree que los "sentimientos son universales" y "los temas deben tener esa facción de verdad para ser creíbles no al escribirlos".

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios