El Cine Europeo premia a Alberto Iglesias

  • La música de la cinta 'El topo' le valió el galardón a mejor compositor europeo

La isla de Malta abrió la noche del sábado las puertas de su capital, La Valeta, para celebrar la 25 edición de unos Premios del Cine Europeo marcados por el nuevo éxito del compositor español Alberto Iglesias y su música de El topo, y por el reconocimiento de un viejo conocido del festival, Michael Haneke y su "Amour".

Arrugas, el largometraje de animación de Ignacio Ferreras tuvo peor suerte al perder el galardón a favor de Alois Nebel, una cinta en blanco y negro del checo Tomás Lunak.

Iglesias, que ya contaba con dos premios europeos por la música de Volver (2006) y de Los abrazos rotos (2009), ambas de Pedro Almodóvar, se aupó de nuevo en el podium como mejor compositor, aunque no recogió personalmente el premio.

Lo hizo el productor Antonio Pérez, que disculpó la ausencia de Iglesias, sumido en los últimos retoques de la nueva película de Pedro Almodóvar, Los amantes pasajeros, y leyó por él una pequeña nota.

El donostiarra agradeció al director de El topo, el sueco Tomas Alfredson, al que dijo haber estado "muy unido" en todo el proceso, la oportunidad de trabajar en la banda sonora premiada, y puso el dedo en la llaga cuando reivindicó al cine español "a pesar de los tiempos difíciles que vive la cultura española".

"Escribo desde España. Necesitamos ser Europa: estamos vivos", dijo el compositor desde la distancia.

Las apuestas volaron al principio de la noche sobre Jagten (The hunt), que optaba a cuatro de los principales premios, aunque finalmente se quedó sólo con el de Mejor Guión, firmado por el propio director, Thomas Vinterberg, y por Tobias Lindholm.

Y frente a los seguidores de The hunt (La caza), una durísima película sobre la falsa denuncia de una niña por abusos de su profesor -aún sin distribuidor en España-, los más favorables a un nuevo éxito de Haneke, que acertaron, al conseguir el austríaco su tercer galardón (una estilizada figura de mujer sin nombre).

El realizador, que ya ganó en 2005 por Caché (Escondido) y en 2009 por La cinta blanca, y también fue nominado por La pianista en 2001, utilizó su idioma original, el alemán, para agradecer el primer galardón, y todos los europeos, menos inglés, para celebrar el segundo, al bromear con la traductora que trasladó sus primeras palabras.

Como mejor director europeo, Haneke ha recordado a todos cuantos participaron en la película, especialmente a los actores, la actriz Emmanuel Riva y el actor Jean-Louis Trintignat, también premiados en sus respectivas categorías.

La producción francesa Amour, que representará en los Oscar al país del director, Austria, cuenta una historia de amor apocalíptica a la que dos ancianos deciden poner final a la vez.

Era la película que partía como favorita al acumular seis candidaturas y no decepcionó: mejor película; director, actor y actriz.

Perdió el de mejor guión, que fue a parar a Jagten (The hunt), y el de mejor fotografía, Premio Carlo di Palma, que se quedó la británica Shame por el trabajo de Sean Bobbitt.

La gala se celebró en el Mediterranean Conference Center de la isla de Malta, un antiguo hospital del siglo XVI levantado al borde del mar, hoy convertido en un imponente edificio que los malteses exhiben con todo orgullo.

Hasta la escueta alfombra roja llegaron mitos del cine europeo como los hermanos Taviani, o el presidente de la Academia Europea Win Wenders, escoltados por soldados malteses vestidos de época que alumbraron el recorrido con antorchas.

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