Galia, en la cumbre del podium

  • Salvat crea una edición conmemorativa de 'Astérix y los Juegos Olímpicos' cuatro décadas después de su primera aparición

Como siempre, y pese a las dificultades, es pan comido. Astérix se alza con la corona de laurel frente a sus competidores griegos y romanos en una antigua aventura del héroe galo, Astérix y los Juegos Olímpicos, que Salvat ha reeditado aprovechando la llegada a los cines de la película homónima protagonizada por Colvis Cornillac y Gerard Depardieu, y de la celebración de las próximas olimpiadas en Pekín.

Esta edición limitada es además un jugoso reclamo para seguidores y coleccionistas de los personajes de René Goscinny y Albert Uderzo puesto que se presenta con una nueva cubierta distinta a la de 1968 (que se recuperará cuando se agote esta tirada limitada) que, según señala el sello, "es más actual, gana en expresividad e introduce nuevos elementos como la figura de Julio César y el estadio olímpico como lugar en el que se desarrolla la escena".

El desarrollo de la historieta se ha respetado tal y como apareció en su momento y pese al tiempo transcurrido, el humor y las ocurrencias de Astérix, Obélix y sus amigos siguen intactos y llenos de actualidad.

La aventura comienza de nuevo en la pequeña y apacible aldea gala, que ve rota su serenidad cuando sus habitantes perciben que algo se está pergeñando en el poblado romano cercano. Un bello atleta, Claudius Mulus, se entrena concienzudamente para unos juegos olímpicos que se celebrarán en Grecia, y claro, sus vecinos galos deciden unirse al reto deportivo y comienzan superándole en todos sus entrenamientos.

En el viaje hacia Olimpia en galera, los galos preparan un concienzudo equipaje en el que no olvidan las viandas, sus mascotas (su perro Idefix y una manada de jabalíes) ni los instrumentos para el entrenamiento (sus menhires) y comienzan su particular crucero en primera clase que no los excusa de remar para poder llegar a su destino.

Astérix, Obélix, Panorámix, Abracurcix y el resto de la troupe aprovechan el viaje a Grecia para visitar la Acrópolis, degustar sus manjares y, como no, bailar danzas griegas acompañados de bellas damas, incluido Vegestórix que a sus 83 años hace unas piruetas dignas de medalla olímpica.

Mientras los atletas griegos y romanos se afanan en el gimnasio, Astérix y Obélix duermen la siesta hasta que oyen de boca de un juez algo que les inquieta: "¡Está terminantemente prohibido tomar cualquier substancia capaz de proporcionar fuerzas suplementarias, bajo pena de descalificación!". Los protagonistas de la historia deciden acatar la prohibición y hacer juego limpio, pero sin el brebaje, las cosas no van tan bien como esperaban. No obstante, la cita olímpica tendrá un final inesperado. ¿Cómo logrará el atleta galo subir a lo más alto del podim sin su pócima?

Astérix y los Juegos Olímpicos forma parte de la colección de más de 30 títulos que los franceses René Goscinny (fallecido en 1977) y Albert Uderzo idearon a finales de los años 50 y que, traducidos a 104 idiomas en todo el mundo, siempre ocupan un lugar privilegiado en las librerías, y de vez en cuando en el cine.

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