Crítica música

Giant Sand: Cash & Carry (Para pagar y llevar)

Giant Sand. Sábado 30 de enero. Teatro Isidoro Máiquez - Aforo: 306 personas (Lleno).

Sobre las tablas, Giant Sand. El grupo de Tucson protagoniza el segundo concierto del ciclo Fonorama, que, para la ocasión, se vincula a We used to party, una iniciativa en la que grupos de relevancia recrean íntegramente álbumes históricos especialmente significativos en su trayectoria personal o profesional.

Giant Sand recordaban en su actuación el disco Johnny Cash at San Quentin (1969), un disco grabado en una prisión. Para el éxito en la recreación la noche del pasado sábado tuvo a su favor un espacio atípico como el Teatro Isidoro Máiquez para la celebración de un concierto de rock abarrotado de un público fuera de sitio, pero con una excelente predisposición al placer.

Si recrear significa crear o producir de nuevo algo, el concierto del sábado no fue una recreación del Johnny Cash at San Quentin. Al frente de los de Arizona, muy alejado del exultante Johnny Cash activista por los derechos civiles de los presos, un Howe Gelb algo grave que debió emocionar a algunos por su absoluta libertad a la hora de afrontar un repertorio como el de Cash, en una personal abreviada versión extendida del original: débil, frente a clásicos como Walk the line o Ring of fire; sólida, en las contadas ocasiones en las que Gelb llevó al terreno de Giant Sand las composiciones del hombre de negro.

Quienes esperasen una reproducción fiel del concierto original en la prisión californiana verían traicionada esa inicial predisposición al placer y, por tanto, si recrear significa divertir, alegrar o deleitar, no hubo recreo para todos. Parte del público terminó dando por buena la proclama de Gelb en los compases iniciales del concierto, los teatros son lugares para el drama, y así, asistió a un drama ligero de expectativas traicionadas apoyado en la proyección de un programa de la televisión danesa de 1971 que, odiosas comparaciones, hizo un flaco favor a Howe Gelb y sus Giant Sand, echando sobre sus hombros todo el peso de nombres como Carl Perkins, June Carter, la Carter Family, los Statler Brothers y un, literalmente, enorme Johnny Cash que el sábado creció un palmo.

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