Cuando Gilda se puso el guante

  • Alessia Desogus actúa el próximo jueves en el Teatro Isabel la Católica con un espectáculo que rinde homenaje a las grandes divas de Hollywood y las canciones que inmortalizaron

Alessia Desogus camina sobre la delgada línea roja de la provocación. Y hace equilibrios al borde del abismo encaramada en sus tacones de aguja, con un aire retro que no tiene nada de nostalgia. Con esta puesta en escena se sube el próximo jueves a las tablas del Teatro Isabel la Católica (21.30 horas) para hacer un homenaje a las mujeres del cine y a sus canciones, del icono de la inocencia Audrey Hepburn que canta Moon river a Maléfica, la más mala de las mujeres fatales. La donna d'oro es un homenaje de la cantante y actriz italiana a las divas de la gran pantalla y a las melodías que han traspasado las décadas sin apenas arrugas.

¿Se va a quitar el guante como Rita Hayworth en Gilda? "No, prefiero ponérmelo", responde al segundo la actriz sobre un concierto en el que tiene dos opciones de afrontar un repertorio más que conocido, calcar el original o darle la vuelta por completo, como hacer un rock and roll de Moon river. Descarta esta última opción porque "podría ser casi un asesinato", pero también señala que sería "horrible" imitar a actrices como Sofía Loren,. "No lo digo sólo por la talla de sujetador, es que se han convertido en iconos y lo que a mí me interesa es despertar la imaginación de la gente a través de una determinada atmósfera", señala la artista italiana que lleva ya siete años afincada en Granada, con un paréntesis en París para seguir con sus estudios de interpretación.

Desogus es ya una cara reconocible en el Retroback, donde llegó a presentar una gala de clausura con un aire de cabaret y mucha frescura ante un patio de butacas con predominio de serias corbatas en las primeras filas. Arriesgó en algunos comentarios y en su puesta en escena, pero nadie pudo sentirse herido. "Pero a veces sí ha habido gente que se ha ofendido, depende de la rigidez y de la severidad con la que te mira el público. Hay días en los que el público no quiere jugar, y entonces yo tampoco juego. Es algo que yo huelo y es divertido hacer cosas en lugares donde se supone que no hay cabida para ciertos comentarios", afirma una cantante que, según vea la actitud del patio de butacas, sobrepasa esa línea imaginaria o da un tímido paso atrás.

Asociada por su puesta en escena al mundo del cabaret, no duda en reconocer esta deuda con el universo de los bombines y las boas de plumas, aunque duda un momento antes de matizar que no tiene muy claro si ella es una cabaretera o no. En Granada, este espacio tuvo sus años dorados en el Rey Chico, un reducto de libertad en la gris España del franquismo. "Ahora no sé si es realmente así, tengo la sensación de que hay un poco de melancolía detrás de los espectáculos de cabaret actuales, es algo irreal y no es revolucionario porque la revolución es despertar algo en el imaginario de la gente", defiende Desogus .

En cuanto al concierto del jueves, con temas que están en el aire aunque el espectador no sepa ubicarlos con exactitud, la intérprete avanza que su intención es abrir un paréntesis dentro las canciones. "No se trata de cambiar la naturaleza de los temas, pero sí de llevarlos a otro sitio para recordar esta época a través de las música".

En este viaje al pasado estará acompañada del pianista Diego Suárez, "que toca todos los estilos pero se centra en el jazz tradicional"; el contrabajista Emilio Márquez; y el multintrumentista Arturo Cid, que en esta ocasión tocará el clarinete. Sobre este último, que compagina su carrera como músico con su trabajo como guionista, destaca que es la persona más apropiada para sus proyectos porque tiene una "gran cultura" que le permite coger lo matices de cada canción y abrir nuevos mundos en el escenario.

La donna d'oro es la nueva apuesta de una artista italiana que ha encontrado un hueco en Granada en el mundo de la docencia y en los escenarios. Con todo, y aunque subraya que ha sido muy bien recibida, opina que es una ciudad que tiene dos caras. "Hay de todo, incluso demasiadas cosas. Es muy difícil porque es una paradoja, hay mucha oferta pero no sé si todo es de la misma calidad", cuenta sobre una ciudad "difícil" que tiene los mismos problemas que cualquier otra capital de provincias, "porque la duda es que a veces se puede confundir lo profesional con lo aficionado, se mezclan un poco los dos mundos y se complica la elección para los espectadores", concluye aunque ella tiene más que clara su recomendación para el jueves.

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