Homenaje a Bach

Continúa el ciclo de conciertos de los Cursos Manuel de Falla, y en su tercera velada se rindió homenaje a uno de los músicos más grandes de todos los tiempos: Johann Sebastian Bach. De él se interpretó una selección de sus sonatas trío, así como otras obras para instrumento solista.

El concierto se abrió con la Sonata-Trío que contiene La Ofrenda Musical, quizás una de las más conocidas del autor. El dúo de Wilbert Hazelzet a la flauta y Catherine Manson al violín, con la participación de Maggie Cole al clave como bajo continuo, embelesaron a los asistentes y sirvieron como dulce preludio para una velada cargada de instantes de magia.

Jaap Ter Linden al violonchelo ofreció la réplica a este trío con la interpretación de la Suite núm. 1 para chelo de Bach. Perteneciente al conocido grupo de seis suites, esta primera suite consta de un preludio y seis danzas. La maestría de Jaap Ter Linden al instrumento fue sobrecogedora, recordándonos a muchos que a menudo se necesita un sólo instrumento para hacer vibrar la fibra sensible. Cerrando la primera parte se interpretó la Sonata para flauta en Si bemol, otro delicioso ejemplo del complejo contrapunto bachiano puesto al servicio de la delicadeza y dulzura de la flauta.

La segunda parte se abrió con la Sonata para violín en Do menor, quizás una de las más dramáticas de la producción de Bach. Hazelzet ofreció la revancha a sus compañeros de escenario, haciendo sonar con virtuosismo y agilidad su instrumento para construir el discurso melódico de esta sonata sobre el bajo continuo.

La clavecinista Maggie Cole, que realizó el bajo en todas las obras del concierto, tuvo oportunidad de demostrar su destreza con la Partita núm. 1 para clave en Si bemol mayor. Esta obra, con la que los principales clavecinistas del mundo han probado su agilidad, no mostró secretos para Maggie Cole, que construyó cada movimiento con pura sensibilidad y con una técnica envidiable.

Cerrando el concierto se interpretó la Trío sonata en Sol mayor, que sigue le modelo de sonata da chiesa en cuatro movimientos. Obra cargada de bellos elementos motívicos que se desarrollan una y otra vez, sirvió a este conjunto de intérpretes, al mismo tiempo que profesores de los Cursos Manuel de Falla, para poner un broche de oro a una velada en la que el público pudo reencontrarse con Johann Sebastian Bach.

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