Arte hoy

Jóvenes impresiones

  • Los realismos abstractos de Marta Aguirre y las figuras humanas de David Costa hablan de las nuevas concepciones del arte

Las impresiones de un joven llevadas al lienzo: "Las preocupaciones de una vida, la búsqueda de un sitio, hacerse un hueco en la profesión, moverse, llegar al público, crear un lenguaje propio, comunicar, sugerir...". Con estas palabras expresan dos noveles artistas su concepción de la pintura, un oficio en el que han comenzado su andadura. David Costa y Marta Aguirre, alumnos de la Facultad de Bellas Arte de Granada, actualmente se encuentran realizando la beca Séneca de Salamanca. La oportunidad de poder exponer sus creaciones de forma individual les ha llegado por primera vez con la Galería Cartel, que seleccionó sus trabajos en el encuentro Art Jaén 2007 para mostrarlo en su sala.

Más de una treintena de piezas componen Intenciones compartidas, en la que se pueden observar las creaciones de ambos artistas, repartidas en dos salas. Con estilos contrapuestos pero conjugables presentan a través del lenguaje que manejan, la pintura, el modo en el que ven la vida. De una manera más clara lo hace Aguirre con unas composiciones complejas, que sugieren a modo de 'puzle' los sentimientos y las percepciones de las circunstancias que la rodean. Una palabra, una imagen o una canción pueden ser el desencadenante de un nuevo cuadro. "A veces se parte de una idea o un color, pero sobre todo es seguir lo que sugiere el cuadro… hace falta hablar con él y comunicarte", explica la artista. Cada nueva creación es un problema, confiesa, "es un problema acotado al que te tienes que enfrentar, un problema con el que tienes que pelear y disfrutarlo también". Como tal hay que resolverlo, y la artista de origen navarro lo hace a base de colorido, manchas, luces y elementos de la vida cotidiana.

Son composiciones con un estilo muy característico los que Aguirre plasma una historia, la de una joven que vive la pintura como parte fundamental de su vida. A través de una poesía visual fabulada por una multitud de objetos, dibujos, figuras, texturas y mensajes escritos sugiere ideas y sensaciones que regala al público para que interprete a su manera.

Su obra se caracteriza por un uso descarado del color, contrastes que iluminan el lienzo y le dan vida. La autora define su trabajo como "una abstracción lírica con un profundo simbolismo", de ahí que en sus composiciones se repitan objetos como una escalera, una silla o una cama, elementos que a simple vista sólo forman parte de un hogar pero que en la mente de un creador tienen otro significado. La escalera se convierte en el trabajo de Aguirre en un vehículo para moverse a través del cuadro, una silla recuerda su pasión por el flamenco, y la cama como el lugar para desconectar de la pintura, aunque "es un lugar en el que muchas veces se resuelven los cuadros", confiesa.

Una consideración que comparte David Costa, un joven pintor granadino que, a diferencia de las referencias figurativas y abstractas de la obra de Aguirre, presenta una colección de figuras humanas en lienzos de gran formato. El artista no persigue el realismo en sus creaciones sino concebir nueva figura a partir de una fotografía y trasladarla al cuadro. No le interesa que se reconozca a la persona retratada, confiesa, "porque tengo una pintura muy gestual, me atrae el impresionismo abstracto".

Con una postura de intimidación y una mirada altiva los sujetos observan al público y establecen un contacto visual. "Tienen una postura casi monumental", explica, "y es que ganan más en formatos grandes ya que la gestualidad cambia según el formato". El gesto no sólo referido al de la figura sino al del mismo pintor, puesto que "existe una simbiosis entre el gesto del autor y el de la figura", afirma Costa. La clave de su obra son las grandes dimensiones, la gestualidad y los modelos. La define como una lucha entre el romanticismo de los colores y el claro-oscuro de sus piezas. Con un dibujo abocetado imprime sus ideas sobre un lienzo fresco que no sobresatura de elementos, sino en el que prima la simplicidad de las líneas y las manchas.

Sin buscar la perfección en las figuras obedece a un estilo singular. En esta ocasión, Costa incluye en la muestra cuadros de diversos formatos. Entre ellos se encuentra una serie de pequeñas creaciones en las que varía el estilo que le caracteriza. Un trabajo más delicado y realista con coloridos de "bajo contraste" en el que predomina el dibujo frente a la mancha. Ambos artistas optan por el uso del acrílico y las telas vírgenes para sus cuadros. En lo que refiere a la pintura la mancha como concepto es uno de los efectos que relacionan sus trabajos, aunque cada uno haya escogido su lenguaje particular. Y es que, confiesa Marta Aguirre, para un joven que comienza a abrirse camino en la pintura "el problema no está en el trabajo sino en tener un lenguaje propio".

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