Juana Molina, el secreto del indie argentino

  • La cantante, de vida tan fascinante como su trayectoria musical, actúa esta noche en Polaroid.

Juana Molina es una cantante argentina cuya obra es tan fascinante como su propia historia vital. Descubierta para el gran público -si es que su sugerente música, una especie de folk evanescente, de tintes minimalistas y querencia por la repetición como elemento sobre el que construir sus temas, puede llegar a considerarse apta para todos los públicos- por David Byrne, el inquieto líder de Talking Heads, fue a raíz del empeño del neoyorquino cuando el nombre de Molina empezó a aparecer en la prensa especializada a nivel internacional. Antes, había hecho sus experimentaciones en su Buenos Aires natal, donde previamente ya era conocida más como actriz de televisión que como cantante. Hija de un cantante y compositor de tango y una actriz muy conocida en Argentina, Juana pasó su infancia entre la aristocracia intelectual bonaerense, pero antes de cumplir los quince años se traslada a París con su familia, exiliada a raíz del golpe militar de Videla.

Es allí donde se empapa de todo tipo de música de múltiples procedencias. De vuelta en Argentina ya en los ochenta, inicia su carrera como actriz de TV. Para cuando decide grabar su primer álbum, Rara, producido por Gustavo Santaolalla, Juana ya es toda una celebridad y el disco es recibido como un capricho de starlet, algo que dañará su confianza. En realidad, se trata de una apuesta muy personal donde Juana Molina da los primeros indicios del rico y peculiar universo interior que sirve de motor a sus composiciones. Su música es de estructuras simples, directa e intimista. Ha experimentado con los sonidos acústicos del folk y con la electrónica, pero sus creaciones desprenden indefectible un inquietante tono onírico, canciones que parecen envueltas en una realidad paralela, donde la inocencia es solo el telón que oculta algo terrible que parece estar a punto de suceder. Comparada con cantantes como la norteamericana Lisa Germano, por su tono susurrante, o la británica Beth Orton, desde hace diez años graba con el prestigioso sello londinense Domino Records y su prestigio internacional no ha dejado de crecer desde entonces. Ya hubo hace años un intento fallido de que visitara Granada, y es ahora, con el patrocinio de una conocida cerveza local (y un día después de que se presente con mucha más atención mediática y en escenarios de más tronío, pero mucho menor interés musical, la programación del Ayuntamiento, también patrocinada por la misma marca) cuando por fin podremos apreciar su directo. Será esta noche a partir de las nueve en Polaroid Club y estará taloneada por María Rodés.

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