Crítica de Cine

Una Magdalena políticamente correcta

Joaquin Phoenix y Rooney Mara, en una escena de 'María Magdalena'. Joaquin Phoenix y Rooney Mara, en una escena de 'María Magdalena'.

Joaquin Phoenix y Rooney Mara, en una escena de 'María Magdalena'. / g.h.

Martin Scorsese con su desastrosa adaptación de la conmovedora novela de Kazantzakis La última tentación de Cristo y sobre todo Mel Gibson con su bochornosa versión gore y antisemita de La Pasión de Cristo abrieron la caja de los truenos de las reinterpretaciones actualizadas de la vida de Cristo. Lejos, muy lejos, quedan la dignidad de George Stevens y Nicholas Ray en sus aproximaciones honestas pero fallidas, la fidelidad un poco cursi de Zefirelli, el inmenso talento de Willyam Wyler (la secuencia del encuentro entre Jesús y Ben-Hur cuando era llevado a las galeras es una de las más conmovedoras representaciones de la misericordia y el poder de Cristo) y sobre todo el genio, la sinceridad, la emoción y la fuerza de Pasolini y su Vangelo secondo Mateo, que tantos años después sigue siendo con abismal -mejor: celestial- diferencia la mejor película sobre Cristo. A los precedentes de Scorsese y Gibson sumen las películas para televisión sobre motivos sacros y la nueva tendencia indie de cierto cine religioso americano y tendrán el telón de fondo sobre el que se construye esta supuesta biografía de María Magdalena.

Esta película se inclina más hacia lo segundo, lo televisivo y lo indie, que hacia lo primero, la fracasada pretensión de Scorsese y la versión Saw de la Pasión de Gibson. Es de agradecer. Incluso lo único de agradecer. No molesta pero tampoco aporta nada. La visión tirando a proto-feminista emancipada de la Magdalena es demasiado tópica de acuerdo con los tópicos vigentes. Además de limpiar sus tradicionales antecedentes de meretriz arrepentida la meten con calzador en la Última Cena y la convierten en una apóstola, San Pedro se transfigura en el primer Papa negro de la historia y Judas ya no es un traidor. ¡Viva la corrección política! Rooney Mara hace lo que puede con esta Magdalena aggiornada, Joaquin Phoenix es un Jesús más bien improbable y Tahar Rahim es un Judas bien interpretado pero poco creíble en su versión rehabilitada. Dirige esta cosita el australiano Garth Davis que ya hizo una exhibición de buenos sentimientos con la blandiblú Lion.

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